Grietas históricas resurgentes en transición de poder
La reciente transición política en Haití ha expuesto las profundas divisiones entre la mayoría negra del país y la élite empresarial mestiza, amenazando con inflamar tensiones sociales que podrían desestabilizar aún más la volatilidad política. Este cambio ocurre en medio de acusaciones del Departamento de Estado estadounidense sobre «actores malignos» que intentan sabotear el proceso mediante sobornos.

Cambio de liderazgo y ataques coordinados
Laurent Saint-Cyr asumió recientemente la dirección del Consejo Presidencial de Transición, relevando a Fritz Alphonse Jean. Este relevo ocurrió bajo fuertes medidas de seguridad ante temores de golpe de estado, que finalmente no se materializaron. Sin embargo, grupos armados liderados por Jimmy «Barbecue» Cherizier lanzaron ataques contra sedes gubernamentales coincidiendo con la juramentación.
Élite mestiza concentra poder
La ascensión de Saint-Cyr, que permanecerá en el poder hasta 7 de febrero de 2026, consolida por primera vez en décadas el control en manos de la minoría económica de piel más clara. Esta situación ha generado intensos debates sobre clasismo y discriminación racial que remiten a la historia colonial haitiana, con acusaciones de sobornos para alterar el balance de poder.
Denuncias internacionales
El Departamento de Estado estadounidense emitió un inusual comunicado advirtiendo:
«Haremos responsables a quienes busquen desestabilizar la transición… Tenemos reportes creíbles de intentos de soborno»
Funcionarios confirmaron la existencia de «actores malignos buscando desestabilizar al gobierno de transición», aunque sin proporcionar detalles específicos.
Defensas y tensiones raciales
Jean y el líder político Jean-Charles Moïse negaron las acusaciones de soborno, defendiendo sus preocupaciones sobre tener a dos hombres de piel clara (Saint-Cyr y el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé) en las máximas posiciones de poder. Jean calificó las denuncias como «manipulación narrativa de empresarios políticos» para mantener el status quo.
Fracaso institucional y expansión criminal
El activista de derechos humanos Pierre Esperance emitió un duro diagnóstico:
«El consejo presidencial no sirve, la gobernanza no es buena… Un grupo de individuos peleando entre sí mientras cobran privilegios mensuales»
Tras 16 meses de gobierno transicional, las pandillas controlan hasta el 90% de Puerto Príncipe y expanden su influencia a regiones del norte, sin avances en elecciones o control de la violencia armada.
Heridas históricas sin sanar
Más de dos siglos después de la independencia, persisten las divisiones entre la mayoría negra pobre y la reducida élite mestiza. Jacques Ted St. Dic advierte que estos conflictos raciales «pueden convertirse en una batalla política real», mientras las pandillas armadas aprovechan las tensiones para intensificar sus ataques, dejando a los haitianos divididos sobre el futuro inmediato.