Exministro de Economía Cubano Enfrenta Cargos por Espionaje y Corrupción
En medio de la atención pública centrada en la recuperación del Huracán Melissa, las autoridades cubanas anunciaron que el exministro de Economía y viceprimer ministro Alejandro Gil enfrentará un juicio por cargos de espionaje y delitos económicos, aunque proporcionaron pocos detalles, generando más incertidumbre en un caso que ha desconcertado a los cubanos durante más de un año.

Comunicado Oficial y Cargos Presentados
La Oficina del Fiscal General de Cuba emitió un comunicado en jerga legal oscura, indicando que supervisó la investigación criminal contra Alejandro Miguel Gil Fernández y otros acusados. Los cargos incluyen:
- Espionaje
- Actos perjudiciales para la actividad económica
- Malversación
- Soborno
- Falsificación de documentos públicos
- Evasión fiscal
- Tráfico de influencias
- Lavado de dinero
Todos los acusados enfrentan penas de prisión, aunque el comunicado no especifica el número de detenidos ni los cargos individuales.
Antecedentes y Arresto de Alejandro Gil
Gil fue destituido abruptamente en febrero de 2024 y arrestado días después, permaneciendo en un centro no divulgado. Inicialmente, el líder cubano Miguel Díaz-Canel sugirió una investigación por corrupción, pero rumores sobre espionaje han circulado internamente. Históricamente, Cuba ha utilizado acusaciones de espionaje para purgar rivales, como en 2009 cuando Raúl Castro removió a figuras como Carlos Lage y Felipe Pérez.
Reacción Familiar y Demanda de Transparencia
La hija de Gil, Laura María Gil, pidió claridad en una publicación de Facebook, cuestionando detalles clave: «¿Qué hizo, a qué país o países nos referimos, desde cuándo, qué información reveló?». Solicitó un juicio público televisado abierto a medios extranjeros.
Implicaciones Políticas y Económicas
Como ministro de Economía, Gil fue la cara visible de políticas impopulares, como la reforma monetaria de 2021 que exacerbó la inflación. Su apoyo a empresas privadas generó fricciones con sectores duros del gobierno. Su detención inicialmente sorprendió a Díaz-Canel, quien luego acusó a Gil de «errores graves».
El caso refleja las tensiones internas en Cuba, donde la opacidad judicial alimenta especulaciones sobre purgas políticas y lealtades.