El fin de una era: Díaz-Canel, visto como un obstáculo por la administración Trump
El tiempo de Miguel Díaz-Canel como la cara del liderazgo comunista en Cuba podría estar llegando a su fin. Según información obtenida, la administración del presidente Donald Trump ha señalado que un reemplazo podría ser necesario como parte de las negociaciones en curso para impulsar cambios económicos y políticos en la isla.

Conversaciones secretas y presión sin precedentes
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, de 65 años, ha sido marginado en las conversaciones en curso entre asesores del secretario de Estado Marco Rubio y Raúl Guillermo Rodriguez Castro, nieto de Raúl Castro y otros representantes cubanos. La administración Trump lo ve como «un obstáculo» para los cambios que desea ver en la isla.
Donald Trump ha calificado a Cuba como una «nación fallida» y ha ejercido una presión sin precedentes sobre sus líderes para negociar un acuerdo. Esto incluyó el corte de suministros de petróleo desde Venezuela y México tras la captura por el ejército estadounidense del aliado clave de Cuba, el líder venezolano Nicolás Maduro.
La reunión clave y la posibilidad de un «friendly takeover»
La semana pasada se reportó una reunión entre los asesores de Rubio y Raúl Guillermo Rodriguez Castro, quien también está involucrado en la dirección de GAESA, el conglomerado militar que controla alrededor del 40% de la economía cubana. En esa reunión se discutió la posibilidad de aliviar gradualmente las sanciones estadounidenses a cambio de reformas en la isla.
Después del encuentro, Trump dijo que un «friendly takeover» (toma de poder amistosa) de Cuba podría ser posible. Sin embargo, su equipo ve a Díaz-Canel como demasiado ideológico y, al mismo tiempo, sin el poder suficiente para garantizar el lado cubano en cualquier acuerdo potencial.
Un líder impopular y una crisis profunda
Díaz-Canel es una de las figuras más impopulares del régimen. Ha presidido el mayor éxodo en la historia reciente de Cuba —casi dos millones de cubanos han salido desde 2020— y las manifestaciones más grandes desde que Fidel Castro tomó el poder en 1959. Durante las protestas del 11 de julio de 2021, instó por televisión en vivo a los partidarios del gobierno a enfrentar a los manifestantes «por todos los medios necesarios», una declaración que muchos interpretaron como una condonación de la violencia.
Cientos de los arrestados ese día siguen encarcelados, formando la mayor parte de los más de 1,000 presos políticos estimados en Cuba.
¿Un sacrificio necesario? Los expertos opinan
La posibilidad de la remoción de Díaz-Canel pondría a prueba el interés de la familia Castro, que permanece en el centro del poder, por llegar a un acuerdo con la administración Trump. Este pacto buscaría evitar una acción militar estadounidense y abrir la economía para evitar el colapso total del país.
«Si lo hacen, tendría que ser el resultado de negociaciones con garantías de ambos lados, porque eso sería un cambio drástico en Cuba», dijo Ricardo Torres, economista cubano y miembro de American University. «Una de las cosas de las que siempre han cuidado es mantener la idea de estabilidad institucional.»
Remover a Díaz-Canel «no es imposible, pero tendría que ser parte de un acuerdo integral para una transformación mayor porque esa decisión sería un escándalo» en Cuba, añadió.
Preocupaciones y demandas de la comunidad exiliada
Mientras crecen las expectativas de un cambio de régimen, organizaciones de exiliados cubanos y los tres miembros republicanos del Congreso de Miami han pedido el enjuiciamiento de Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos aviones civiles de Hermanos al Rescate.
Además, varios grupos opositores dentro y fuera de la isla han presentado un plan para una transición democrática en Cuba que exige el desmantelamiento del Partido Comunista Cubano. Existe inquietud entre activistas y economistas de que la administración Trump pueda conformarse con dejar a un miembro de la familia Castro al mando o mantener intacto al poderoso conglomerado militar GAESA.
Conclusión: Un futuro incierto
La supervivencia de Miguel Díaz-Canel en el poder depende ahora de complejas negociaciones entre Washington y La Habana. Para el historiador y politólogo cubano Armando Chaguaceda, Díaz-Canel es «un fusible, algo que puede ser volado si afecta la supervivencia del sistema». Sin embargo, ha sobrevivido a muchas purgas, y un cambio en la cúpula sería una concesión mayor a Estados Unidos, sacudiendo los símbolos de legitimidad que el régimen ha cultivado con cuidado.