Deportaciones de venezolanos a México: Una crisis en aumento
La administración del presidente Donald Trump ha estado deportando a inmigrantes venezolanos a México desde al menos diciembre de 2025, en medio de tensiones crecientes entre Estados Unidos y Venezuela que resultaron en la captura del líder Nicolás Maduro.

Testimonios desgarradores de los deportados
Inmigrantes venezolanos, incluyendo una madre soltera con dos niños pequeños y hombres que huyeron de la persecución, relatan haber sido retenidos en centros de detención en Texas antes de ser entregados a autoridades mexicanas.
«Una vez que entré en detención migratoria, lo perdí todo», dijo Omar Vergara Flores, de 36 años, quien acababa de comprar una casa en Austin con su esposa. Casi siete meses después, en Navidad, fue deportado a México.
Contexto político y suspensiones de vuelos
Las deportaciones a Venezuela están fuertemente influenciadas por las relaciones políticas. El último vuelo de deportación desde EE.UU. a Venezuela fue el 10 de diciembre, según la organización Human Rights First. Caracas había suspendido la aceptación de vuelos en marzo de 2025 y nuevamente más tarde ese año.
La administración Trump ha expandido agresivamente las deportaciones a terceros países, ofreciendo a los detenidos venezolanos ser enviados a naciones como Honduras, Colombia, Nicaragua, Ecuador e incluso Uganda.
Destinos peligrosos en el sur de México
Las autoridades mexicanas han transportado a los deportados a ciudades como Villahermosa y Palenque, en el estado de Chiapas, donde la violencia y el crimen organizado han explotado en los últimos años.
July Rodríguez, fundadora de una organización de apoyo a inmigrantes venezolanos en México, documentó al menos dos oleadas de deportaciones desde que Trump regresó a la Casa Blanca.
«El nivel de vulnerabilidad que enfrentan los venezolanos en México es extremadamente grave. No hay una política clara que les permita salir del país»
Falta de recursos legales y documentación
Quedar en el sur de México dificulta obtener documentos de viaje, ya que el único consulado venezolano está en la Ciudad de México, a 12 horas en autobús. Edgar Sosa Rojas, de 47 años, fue deportado sin su pasaporte venezolano, complicando su salida.

Impacto físico y mental en los detenidos
Los detenidos reportan deterioro en su salud debido al confinamiento prolongado. Freddy Villegas, un ingeniero en computación de 31 años, perdió 22 libras y desarrolló una condición similar al vitiligo. Aunque se le ofreció reasentamiento en otro país, se negó por temor a la persecución en Venezuela.
La esposa de Vergara Flores, Jennyfer Carrillo, expresó: «Su detención sacudió nuestras vidas y las volvió del revés. Fue una pesadilla que nunca pensamos que experimentaríamos». Su nueva casa ahora está en venta.
Un futuro incierto
Mientras algunos venezolanos esperan audiencias judiciales pendientes en EE.UU., aquellos que firmaron salidas voluntarias—a menudo después de una detención prolongada— se encuentran en México sin estatus legal, enfrentando rutas peligrosas hacia Guatemala o de regreso a Venezuela.
La deportación de venezolanos a terceros países marca un capítulo crítico en la política migratoria de la administración Trump, dejando a miles en una situación de extrema vulnerabilidad.