Devastación sin precedentes en Venezuela
A una semana de los terremotos gemelos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, la cifra oficial de fallecidos asciende a 2,295, mientras la crisis de desaparecidos se profundiza. Según el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hay 11,267 heridos y se han registrado 782 réplicas desde los sismos principales.
Aunque la frecuencia e intensidad de las réplicas disminuyen, Rodríguez advirtió: “La amenaza parece disminuir, pero no ha desaparecido”.
Búsqueda de sobrevivientes y cifras de rescate
Los equipos de rescate han logrado extraer con vida a 6,461 personas de entre los escombros. Más de 4,000 rescatistas internacionales y 26,000 efectivos venezolanos (militares, policías y bomberos), apoyados por 17,800 voluntarios, continúan trabajando en las zonas afectadas.

La incógnita de los desaparecidos
El número de personas desaparecidas sigue siendo una de las mayores incógnitas. Mientras el gobierno no ha actualizado un registro formal, la ONU estima que 50,000 personas siguen desaparecidas, y registros ciudadanos como Páginas Ciudadanas documentan más de 43,000 casos sin resolver.
“En La Guaira, el olor a descomposición es ineludible. Muchos temen que la cifra real de fallecidos sea mucho mayor.”
Morgues desbordadas y condiciones críticas
Las morgues están colapsadas. Las autoridades han instalado zonas temporales de identificación de cuerpos cerca del puerto, donde las familias intentan reconocer a sus seres queridos en condiciones difíciles.

Respuesta humanitaria y crítica social
El gobierno ha asistido a 81,589 familias, distribuyó 8.89 millones de kilogramos de alimentos y entregó 27,714 paquetes. En los hospitales se atendió a 17,026 pacientes, de los cuales 4,565 requirieron hospitalización. Hasta ahora, 12,841 personas están clasificadas como damnificados, y el número total de afectados asciende a 26,403.
Se han habilitado 25 campamentos temporales en todo el país: 13 en La Guaira, 8 en Caracas, 2 en Miranda, 1 en Carabobo y 1 en Yaracuy. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, ordenó acelerar la transición a refugios más estables con apoyo médico y psicológico.
Frustración y desinformación
En las zonas más afectadas, los residentes denuncian la falta de agua potable, cortes de energía y fallos en las comunicaciones. Muchos permanecen en iglesias y escuelas, temerosos de regresar a edificios agrietados. Jorge Rodríguez advirtió contra la desinformación, señalando que rumores falsos como el de un tsunami causaron pánico y retrasaron los rescates: “Una mentira puede costar vidas humanas”.
El desastre ha expuesto las debilidades estructurales de Venezuela: falta de capacidad institucional, infraestructura colapsada y una profunda crisis de confianza pública.