Encuentro en el Vaticano marca un nuevo capítulo en la cooperación internacional
El sábado 9 de mayo de 2026, el Primer Ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, sostuvo una audiencia con el Papa León XIV en el Vaticano para discutir la crisis de seguridad, la migración y los desafíos humanitarios que azotan al país caribeño. La reunión ocurrió un día después de que el primer pontífice americano conmemorara su primer aniversario como líder de la Iglesia Católica y en medio de un nuevo informe de la ONU que detalla cómo la violencia de los grupos armados continúa devastando la vida de los haitianos.
Diálogo cordial y compromiso del Vaticano
El encuentro fue descrito como “cordial” por la Santa Sede, que destacó “las buenas relaciones entre la Santa Sede y Haití” y la “preciosa contribución que la Iglesia ofrece al país en este momento particular”. Las conversaciones incluyeron un análisis de los problemas actuales en Haití y “la necesaria contribución de la comunidad internacional para enfrentar las dificultades presentes”, según el comunicado vaticano.
Fils-Aimé obsequió al Papa una camiseta de la selección nacional de fútbol de Haití, que regresa a la Copa Mundial por primera vez en más de 50 años. Tras la audiencia papal, el Primer Ministro se reunió con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, y el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados. Por la tarde, asistió a una Misa por la Paz en Haití en la Basílica de Santa María la Mayor.
Violencia imparable: cifras alarmantes
Según el informe de la Oficina Integrada de la ONU en Haití, la violencia se ha extendido más allá de la capital. En los primeros tres meses de 2026, al menos 1.642 haitianos fueron asesinados y 745 heridos. De estos, el 27% fueron víctimas directas de los grupos armados, mientras que el 69% de las muertes y lesiones ocurrieron durante operaciones de las fuerzas de seguridad, a veces apoyadas por una empresa militar privada con drones.
Carlos Ruiz Massieu, jefe de la oficina de la ONU, señaló que, pese a los avances de seguridad en ciertas zonas del centro de Puerto Príncipe, la violencia sigue siendo “una realidad diaria e insoportable”. Las pandillas controlan barrios donde vive 1 de cada 4 personas en la capital, y han cometido violaciones generalizadas de derechos humanos, incluyendo ejecuciones selectivas, secuestros, extorsión y destrucción de propiedades. Además, se reportaron casos de violencia sexual, como violaciones colectivas y explotación sexual.
Desplazamiento y hambre: una crisis humanitaria sin precedentes
La violencia sigue impulsando el desplazamiento y el hambre. Cerca de 1,5 millones de haitianos están desplazados internamente, y más de la mitad de la población, aproximadamente 12 millones de personas, enfrenta inseguridad alimentaria, según la ONU.
Apoyo internacional y futuro inmediato
Antes de su visita al Vaticano, Fils-Aimé hizo escala en Miami para impulsar la construcción de un nuevo consulado haitiano en Brickell. Según fuentes oficiales, el Primer Ministro planeaba solicitar al Papa apoyo para una conferencia internacional de paz sobre Haití. La reunión papal también coincidió con la reciente visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, un firme partidario de la respuesta de seguridad en Haití.

La audiencia se produce mientras la comunidad internacional observa con atención la evolución de la crisis. La reciente retirada de oficiales kenianos de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad autorizada por la ONU y los retrasos en el despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas han agravado el vacío de seguridad en regiones como el Bajo Artibonite y el Centro del país. A pesar de los desafíos, el gobierno haitiano reafirma su compromiso de fortalecer las relaciones históricas con la Santa Sede “en un espíritu de diálogo, paz y esperanza para la nación”.