Trump Predice el Fracaso de Cuba y Advierte: «Hagan un Trato Antes de que Sea Tarde»
Tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro en una operación donde murieron varios oficiales de seguridad cubanos, Donald Trump se unió a la larga lista de presidentes estadounidenses que, durante décadas, anticiparon el colapso del gobierno comunista de Cuba.
«Cuba da protección a Venezuela, y Venezuela le da dinero a Cuba a través del petróleo —y ha sido así por mucho tiempo— pero ya no funciona así, así que no sé qué va a hacer Cuba», declaró Trump a Fox News. «Creo que Cuba va a fracasar. No creo que haya alternativas para Cuba».

¿Qué Hace Diferente este Momento de Crisis?
Expertos señalan varios elementos que distinguen esta crisis de otras que el liderazgo cubano ha enfrentado. Por el lado estadounidense, está la imprevisibilidad de Trump y su disposición a usar la fuerza militar, como mostró la redada para capturar a Maduro.
«Trump es como ningún presidente que hayamos tenido desde 1959, así que todo lo que pensaban saber se fue por la ventana», dijo Chris Simmons, exoficial de contrainteligencia de EE.UU. El papel del secretario de Estado Marco Rubio, un firme opositor al régimen cubano, también es clave. «Cuando Rubio habla de que ellos podrían ser los próximos, se lo toman muy en serio», añadió Simmons.
Presión Económica y Social en Cuba Alcanza Puntos Críticos
La economía cubana se encuentra en su peor momento. El PIB cayó otro 5% el año pasado, tras varios años de recesión. Una reforma monetaria fallida ha desencadenado una inflación desbocada. Los apagones son diarios y prolongados, la basura cubre calles en La Habana y edificios antiguos se derrumban por el abandono.
Un sociólogo en la isla, Mayra Espina, estima que más del 40% de la población vive en pobreza, cifra que podría superar el 80% según encuestas. El descontento es generalizado, y a pesar de nuevas leyes represivas, muchos cubanos critican abiertamente al gobierno en redes sociales y protestas.
La Diáspora Cubana y el Papel de Marco Rubio
La comunidad cubanoamericana está directamente involucrada. Trump ha comentado que «muchas personas en este país quieren regresar a Cuba y ayudar a Cuba». Por su parte, Marco Rubio es visto como el representante más confiable del exilio en décadas, según Marcel Felipe, presidente del Museo Americano de la Diáspora Cubana.
«Marco representa a muchos cubanos que quieren ver un cambio en Cuba», dijo Joe García, ex congresista demócrata. Funcionarios del Departamento de Estado han estado consultando a miembros de la comunidad cubanoamericana sobre cómo sería una transición en la isla.
¿Negociación o Colapso Inminente?
Trump ha dicho que su administración ya está en conversaciones con autoridades cubanas, aunque el presidente cubano Miguel Díaz-Canel lo negó rotundamente. «No hay posibilidad de rendición o capitulación», afirmó Díaz-Canel en un mitin masivo en La Habana.
Los expertos debaten si la presión económica, agravada por el fin de los subsidios petroleros de Venezuela, llevará al colapso del régimen o a una negociación. John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía EE.UU.-Cuba, cree que los líderes cubanos intentarán hacer concesiones para sobrevivir, como liberar presos políticos o abrir más la economía.
«El riesgo real no es el cambio; el riesgo real es posponerlo hasta que el costo se vuelva irreversible», advirtió Hugo Cancio, empresario cubanoamericano.
El Dilema del Sucesor: ¿Quién Podría Negociar con EE.UU.?
Un desafío central es identificar a un interlocutor cubano dispuesto a trabajar con EE.UU. para una transición, similar a Delcy Rodríguez en Venezuela. El poder real en Cuba reside en los militares y en miembros de la familia Castro, como el hijo de Raúl, Alejandro Castro Espín, o su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
«¿Quién puede lograr eso en Cuba sin tener el apellido Castro?», cuestionó Ric Herrero, del Cuba Study Group. Para muchos exiliados, aceptar a un Castro en una transición sería extremadamente difícil.
Conclusión: Incertidumbre y Presión Creciente
Mientras la represión estatal continúa —como la reciente sentencia de seis años de prisión al periodista independiente José Gabriel Barrenechea Chávez—, el descontento popular y la presión estadounidense aumentan. Algunos, como el disidente José Daniel Ferrer, apuestan a que el régimen «no llegará al final del año».
La administración Trump tiene un poder de influencia significativo, pero calibrar la presión sobre una nación a solo 90 millas de Florida, con una vasta diáspora en el sur del estado, sigue siendo un dilema complejo. El futuro de Cuba pende de un hilo entre la negociación forzada y el colapso total.