Veredicto unánime en un juicio que estremeció a la comunidad internacional
Este viernes 8 de mayo de 2026, un jurado federal en Miami declaró culpables a cuatro hombres del sur de Florida por conspirar para secuestrar o asesinar al presidente de Haití, Jovenel Moïse, quien fue ultimado el 7 de julio de 2021 en su residencia en las afueras de Puerto Príncipe. El veredicto, emitido tras un juicio de 39 días de testimonios a lo largo de casi nueve semanas, marca un hito en la búsqueda de justicia por el magnicidio.
Los condenados y los cargos
- Arcángel Pretel Ortiz y Antonio “Tony” Intriago, propietarios de las empresas Counter Terrorist Federal Academy y Counter Terrorist Unit Security en Doral (conocidas como CTU).
- James Solages, quien trabajaba para CTU.
- Walter Veintemilla, un corredor de hipotecas de Broward que, según la fiscalía, financió parte del plan.
Todos fueron hallados culpables de cinco delitos, entre ellos conspiración para proporcionar apoyo material (con agravante terrorista) y conspiración para dirigir una expedición militar contra una nación amiga, en violación de la Ley de Neutralidad de Estados Unidos. Además, Intriago enfrentó cuatro cargos adicionales por enviar chalecos antibalas a Haití para unos 20 exsoldados colombianos reclutados por CTU.
Una trama que derivó en magnicidio
La Fiscalía demostró que, desde abril de 2021, el grupo del sur de Florida planeó reemplazar a Moïse por un nuevo presidente que les otorgara lucrativos contratos de seguridad e infraestructura en Haití. Inicialmente respaldaron al médico y pastor Christian Emmanuel Sanon, pero semanas antes del asesinato cambiaron a otro candidato, un juez de la Corte Superior haitiana.
El presupuesto total del complot ascendió a unos $343,000, incluidos aproximadamente $30,000 provenientes de préstamos federales de ayuda por la pandemia. Vecentemilla financió la mitad mediante su empresa crediticia.
Declaraciones clave y pruebas contundentes
Durante el juicio declaró Martine Moïse, la viuda del presidente, quien narró cómo los atacantes hablaban en español mientras registraban la habitación en busca de un documento misterioso. También testificó que un collar y un reloj Kenneth Cole regalado por el embajador español fueron robados.
La fiscalía presentó más de 40 testigos, fotos de la escena del crimen, las armas utilizadas por los comandos colombianos y 8,000 gigabytes de datos extraídos de más de 100 dispositivos electrónicos. Los mensajes de texto y notas de voz revelaban cómo los acusados se referían a Moïse como “una rata” y “un ladrón”. “Esto es un caso sobre codicia, arrogancia y poder”, declaró el fiscal principal Sean McLaughlin.
La defensa y las contradicciones
Los abogados defensores argumentaron que la policía haitiana y los guardias presidenciales mataron a Moïse antes de que llegaran los colombianos. Cuestionaron la cadena de custodia de las armas y la falta de ADN. Sin embargo, el fiscal Jason Wu señaló que la orden de arresto presentada por los acusados era “falsa desde el día en que fue firmada”.

Próximos pasos y sentencia
Los cuatro condenados enfrentan hasta cadena perpetua cuando la jueza federal Jacqueline Becerra dicte sentencia. Un quinto acusado, Christian Emmanuel Sanon, será juzgado más adelante por problemas de salud.
El veredicto llega casi cinco años después del asesinato que sumió a Haití en un caos aún mayor. Mientras tanto, seis co-conspiradores ya se habían declarado culpables antes del juicio, y dos más aceptaron acuerdos por lavado de dinero. La justicia en Haití sigue su curso con más de 50 sospechosos acusados, incluida la exprimera dama.
“Los hechos, la evidencia y el testimonio importan”, sentenció el fiscal McLaughlin durante sus alegatos finales, desestimando las teorías de la defensa.