En Davos, el CEO de Anthropic compara la venta de chips de Nvidia con «vender armas nucleares»
La semana pasada, la administración de Estados Unidos aprobó oficialmente la venta de los chips H200 de Nvidia y de una línea de chips de AMD a clientes chinos aprobados, una decisión que ha generado controversia por tratarse de procesadores de alto rendimiento para Inteligencia Artificial. Este martes, en el Foro Económico Mundial de Davos, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, descargó toda su crítica tanto contra la administración como contra las compañías de chips por esta medida.

Una Crítica Notable Entre Socios
La crítica es particularmente notable porque Nvidia es un socio principal e inversor en Anthropic. Amodei, en una entrevista con el editor en jefe de Bloomberg, expresó su incredulidad:
«Los CEOs de estas empresas dicen: ‘Es el embargo de chips lo que nos frena'»
. Advirtió que la decisión «va a volverse en contra de Estados Unidos».
«Estamos muchos años por delante de China en términos de nuestra capacidad para fabricar chips», afirmó Amodei. «Así que creo que sería un gran error enviar estos chips». Luego pintó un cuadro alarmante de lo que está en juego, hablando de las «increíbles implicaciones de seguridad nacional» de los modelos de IA, que representan «esencialmente cognición, esencialmente inteligencia».
La Comparación que Sacudió a la Industria
El momento más impactante llegó cuando Amodei calificó la última movida de la administración:
«Creo que esto es una locura. Es un poco como vender armas nucleares a Corea del Norte y [presumir que] Boeing hizo las carcasas».
Esta analogía, comparando a su socio Nvidia con un comerciante de armas, resonó con fuerza en el foro.
Una Relación Estratégica Puesta a Prueba
La crítica es especialmente punzante dado el vínculo entre ambas empresas. Nvidia no es solo otro fabricante de chips; es el proveedor exclusivo de las GPUs que alimentan los modelos de IA de Anthropic. Además, hace apenas dos meses, Nvidia anunció una inversión en Anthropic de hasta 10.000 millones de dólares, junto con una «profunda asociación tecnológica».
¿Por qué Amodei Habló con Tanta Libertad?
Podría haber sido un momento de descuido, pero dado la sólida posición de Anthropic en el mercado de la IA —valorada en cientos de miles de millones y con su asistente de codificación Claude muy bien considerado—, es probable que Amodei se sintiera cómodo hablando con confianza. La empresa genuinamente podría temer a los laboratorios de IA chinos y querer que Washington actúe.
Lo más notable es que Amodei pudo sentarse en el escenario de Davos, soltar una bomba como esa y marcharse sin aparente temor a haber perjudicado su negocio. Esto sugiere que la carrera de la IA se ha vuelto tan existencial para sus líderes que las restricciones habituales —relaciones con inversores, alianzas estratégicas, cortesías diplomáticas— ya no aplican. Su falta de temor es, en sí misma, un mensaje poderoso.