Robots que trabajan donde los humanos arriesgan la vida
En un panorama de robótica dominado por humanoides y demostraciones coreográficas, la startup Lucid Bots emerge con una propuesta contraria: drones y robots diseñados para realizar trabajos peligrosos y poco glamurosos, como la limpieza de ventanas en rascacielos. Su fundador y CEO, Andrew Ashur, bromea diciendo que su compañía es la antítesis de la industria, priorizando el rendimiento en el lugar de trabajo sobre la mera hipótesis.

Una inyección de capital para escalar la operación
Con sede en Charlotte, Carolina del Norte, Lucid Bots acaba de cerrar una ronda de financiación Serie B de $20 millones, co-liderada por Cubit Capital e Idea Fund Partners. Esta inyección eleva el capital total recaudado por la empresa a $34 millones.
«Tenemos más solicitudes de demostraciones de las que tenemos horas en el día», admitió Ashur, explicando que los fondos se destinarán a contratación y aumento de la capacidad de producción para satisfacer la demanda. La situación es tal, que incluso han agotado los espacios de estacionamiento en su centro de manufactura en Estados Unidos.
De una idea universitaria a una revolución en la limpieza
La chispa creativa llegó cuando Ashur era estudiante universitario. Al presenciar cómo una plataforma de limpiadores de ventanas se balanceaba peligrosamente en un día ventoso, pensó en cómo la tecnología podría hacer ese trabajo más seguro. Fundó Lucid Bots en 2018, comenzando incluso como una empresa de limpieza para entender de primera mano los desafíos del sector.
El camino no fue fácil. «Nos tomó media década enviar nuestros primeros 100 robots», recordó Ashur. Conseguir el respaldo de inversionistas fue una tarea de convencimiento, dada su formación en artes liberales y sin experiencia previa en robótica.

Crecimiento exponencial y expansión a nuevos mercados
La perseverancia dio frutos. Si a Lucid Bots le tomó cinco años vender 100 unidades, ahora se acerca a la marca de 1,000 robots entregados. Sus productos estrella, los drones Sherpa y el robot Lavo, no solo limpian ventanas.
La compañía utiliza los datos recopilados por sus máquinas para mejorar continuamente el software y está desarrollando herramientas para expandirse a categorías adyacentes como la pintura, impermeabilización y sellado. «Nuestros clientes existentes nos estaban llevando allí», afirmó Ashur, revelando que recibían unas 50 consultas mensuales sobre estos servicios incluso antes de comercializarlos activamente.
El futuro: automatización para un mundo con infraestructura envejecida
Ashur identifica tres problemas convergentes: infraestructura envejecida, nuevas construcciones más grandes y difíciles de mantener, y menos personas dispuestas a hacer el trabajo. Para él, la solución está en construir drones y robots que salven esa brecha, ofreciendo no solo seguridad, sino también eficiencia para un sector vital de la economía global.