La visión pionera de Katie Haun sobre las stablecoins
En 2018, cuando Bitcoin cotizaba alrededor de $4,000, Katie Haun defendió las stablecoins ante el premio Nobel Paul Krugman, quien las consideraba «casi sin valor». Haun argumentó que estos tokens digitales anclados al dólar ofrecían beneficios de blockchain sin la volatilidad de las criptomonedas tradicionales.

El ascenso imparable de las stablecoins
Desde su casi inexistencia en 2015, las stablecoins representan hoy un cuarto de billón de dólares y superaron el volumen de transacciones de Visa en 2023. Según Haun, se han convertido en el 14° mayor tenedor de bonos del Tesoro estadounidense a nivel global.
Impacto corporativo y económico
- Empresas como Walmart, Amazon, Uber, Apple y Airbnb exploran stablecoins para ahorrar miles de millones en comisiones
- Ventaja clave: Movimiento de dólares mediante infraestructura blockchain en lugar de bancaria
- Caso real: En Turquía, Tether no se percibe como criptomoneda sino como «dinero»
La batalla regulatoria: GENIUS Act
El proyecto de ley que establece un marco federal para stablecoins aprobó el Senado la semana pasada con apoyo bipartidista. Sin embargo, enfrenta críticas:
«Es una superautopista para la corrupción de Donald Trump»
– Elizabeth Warren, Senadora
Haun respondió: «Es irónico que quienes hablan de corrupción no corran a legislar. De haber reglas claras, existirían protecciones al consumidor».
Preocupaciones clave
- Reservas no aseguradas: A diferencia de los bancos, no hay protección gubernamental
- Vacío legal: La ley prohíbe a funcionarios emitir stablecoins pero no a sus familiares
- Prohibición controvertida: El bloqueo a stablecoins generadoras de rendimiento
El futuro: Tokenización de activos
Haun anticipa que fondos del mercado monetario, bienes raíces y créditos privados se «tokenizarán», democratizando inversiones:
«Alguien con $25 y un smartphone podría tener participación fraccional en Apple o Amazon». Firmas como BlackRock y Franklin Templeton ya tokenizan sus fondos.
Para Haun, aunque las stablecoins representan solo 2% de los pagos globales, su adopción sigue el patrón histórico de tecnologías disruptivas: «Estamos en días muy tempranos».