La primera llamada de resultados de SpaceX como empresa pública dejó una estampa conocida: Elon Musk lanzó declaraciones de otro planeta sobre el negocio y, minutos después, sus ejecutivos trataron de aterrizar esas ideas para los inversores. Es un patrón que se ha repetido durante años en Tesla, donde el hombre más rico del mundo se centra en temas futuristas mientras su equipo habla del negocio real. La sesión, celebrada el martes, sirvió de anticipo de lo que viene para una compañía que combina lanzamiento de cohetes, alquiler de capacidad de cómputo y telecomunicaciones satelitales bajo la marca Starlink.

Starlink y el sueño de Musk: “no es descabellado”
Durante la conversación, Musk aseguró que espera que Starlink entregue “la mayoría del internet mundial” en “menos de 10 años”. El comentario llegó cuando SpaceX se prepara para lanzar las primeras versiones V3 de sus satélites Starlink, que ofrecen un ancho de banda muy superior al de generaciones anteriores.
“Es difícil para la gente entenderlo, pero no es descabellado que en algún momento Starlink entregue la mayoría del internet mundial, al menos en los países donde se nos permite operar, que son la gran mayoría. Esto es importante tenerlo en cuenta, y no es en un futuro infinito: es en menos de 10 años”.
La respuesta mesurada de Gwynne Shotwell
Minutos después, Gwynne Shotwell, directora de operaciones, ofreció una versión mucho más medida. Subrayó que la capacidad que los satélites V3 añadirán a la constelación permitirá “seguir ofreciendo un servicio aún mejor” mientras se atiende a más clientes. En lugar de hablar de mayoría absoluta, Shotwell afirmó que Starlink representará una parte significativa del tráfico global de internet en los próximos años.
Las cifras detrás del optimismo: nube, ARR y un billón de dólares
El director financiero, Bret Johnsen, aportó los pocos objetivos financieros concretos de la jornada. Destacó que la compañía sigue viendo una demanda sólida en sus tres segmentos, y en particular en sus acuerdos de servicios en la nube. También señaló que la economía de cada acuerdo es cada vez más favorable y que el desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado de cómputo continuará. Estos son los datos clave:
- Nuevos contratos de nube: 6.700 millones de dólares adicionales en las primeras semanas del tercer trimestre, con un período de seis meses que comienza a aumentar a partir de octubre de este año.
- Retorno de inversión: las condiciones actuales se traducen en un payback de menos de un año para el nuevo capital destinado a cómputo.
- Proyección de ARR: la compañía, incluida la contribución de Cursor, espera alcanzar 100.000 millones de dólares de ARR (run-rate de ingresos anualizados) para finales de este año, según la facturación prevista en diciembre.
Veinte minutos después, Musk desbarató la declaración cuidadosamente construida por su director financiero y la amplificó: “Para ser claros, los 100.000 millones de dólares de ARR en diciembre no son un signo de interrogación. Es lo que lograríamos si no hiciéramos nada. Creo que puede ser más alto. Probablemente será más alto”.
| Proyección | Detalle |
|---|---|
| ARR | 100.000 millones de dólares a finales de este año |
| Ingresos totales | Un billón de dólares en 2030, con probabilidad no nula de 2029 |
| Contratos de nube recientes | 6.700 millones de dólares en seis meses desde octubre |
Un billón de dólares: la meta se adelanta a 2030
Musk también amplificó otra gran predicción sobre los ingresos totales, impulsando un objetivo que SpaceX había fijado hace solo dos meses en sus documentos de salida a bolsa. Según explicó, las proyecciones internas para alcanzar un billón de dólares en ingresos, no ARR, se han movido de 2031 a 2030. “Hay una probabilidad no nula de que sea en 2029”, añadió.
“Antes de la salida a bolsa, las proyecciones financieras apuntaban a alcanzar un billón de dólares en ingresos en 2031. Ahora esperamos que sea en 2030. Y hay una probabilidad no nula de que ocurra en 2029”.
Starship, la Luna y los plazos de la NASA
El patrón se repitió durante toda la llamada. Una pregunta de un accionista sobre el avance del sistema de aterrizaje humano que SpaceX desarrolla para las misiones lunares Artemis de la NASA usando Starship provocó que Musk afirmara que el prototipo estará listo para llevar personas a finales del próximo año. También dijo que SpaceX estará lanzando cohetes Starship una vez al día, “o posiblemente más”, para estas fechas el año que viene.
Inmediatamente después, Shotwell aclaró que la compañía sigue concentrada en los hitos exigidos por la NASA y fijó un objetivo más vago, aunque igualmente ambicioso: “queremos poner botas en la Luna en 2028”.
El escudo térmico: un problema “resuelto”
Ninguno de estos hitos será posible si Starship no demuestra que puede volar sin fallar y, sobre todo, convertirse en un cohete totalmente reutilizable. Una parte clave es el escudo térmico que protege la etapa superior al reingresar en la atmósfera. SpaceX obtuvo sus mejores resultados con el escudo mejorado en la última prueba de vuelo, que amerizó en el océano Índico el mes pasado y sigue intacto. Aun así, antes de que la etapa fuera recuperada, Musk aseguró que consideraba “el problema del escudo térmico resuelto”.
Una empresa pública frente a sus promesas
Musk tiene un historial de promesas incumplidas: en 2016 dijo que pondría humanos en Marte en seis años. La diferencia ahora es que SpaceX es una empresa pública y, en teoría, está sujeta a regulaciones y multas si la compañía o sus directivos hacen promesas que saben que no pueden cumplir. Sin embargo, el contexto regulatorio actual es más laxo: la SEC y el Departamento de Justicia han reducido la aplicación de sanciones corporativas. Además, al estar constituida en Texas, la empresa se ha blindado prácticamente contra demandas civiles de los inversores.