AstroForge apuesta por la IA: la nave Solo volará sin radios en 2027
Volar hasta un asteroide, aterrizar en él y no cometer ni un solo error. Si fuera tan fácil. AstroForge, la compañía que desarrolla tecnología para la minería de asteroides, ha decidido dar un giro estratégico y poner la inteligencia artificial en el centro de sus operaciones: ha creado su propia pila de control autónomo para naves espaciales, bautizada como “Solo”, un modelo basado en transformers desarrollado internamente.
El salto desde la era OSIRIS-REx
Cuando la NASA envía una nave a explorar el sistema solar, construye redundancia y automatización. Pero gran parte del trabajo lo realizan equipos de controladores de vuelo que se comunican con el vehículo desde la Tierra. La misión OSIRIS-REx, que se encontró con un asteroide en 2018, contaba con 100 operadores en cada turno de ocho horas.
Ese tipo de recursos no está al alcance de una empresa emergente. Por eso AstroForge está recurriendo a la inteligencia artificial para operar sus naves con mucha menos dependencia de una red de control en tierra.

Solo: la pila de control autónomo creada en casa
De acuerdo con Armand Awad, responsable de software de vuelo de AstroForge, la compañía decidió aprovechar los avances en modelos transformers impulsados por los laboratorios de frontera. El resultado es un stack que combina algoritmos de control tradicionales, modelos entrenados con datos de prueba para subsistemas específicos como la generación de energía o la navegación, y una capa de inteligencia general entrenada con unos 2.500 sensores de la nave.
- Modelo: Solo, basado en transformers y desarrollado internamente
- Componentes: algoritmos de control tradicionales
- Subsistemas modelados: generación de energía y navegación
- Capa de inteligencia: entrenada con alrededor de 2.500 sensores de la nave
“No estoy diciendo que vaya a crear autonomía general para naves espaciales o autonomía general para el mundo. Estoy creando una autonomía acotada con una entrada de sensores muy baja, siguiendo el entrenamiento básico de un modelo transformer”, afirmó Matthew Gialich, cofundador y CEO de AstroForge.
Autonomy-1: rumbo al Sol en 2027
AstroForge planea volar su primera nave autónoma en 2027, a bordo del primer cohete lanzado por Stoke Space. Esa misión contará con el respaldo de la NASA y se espera que recoja datos científicos sobre el Sol.
Se trataría de todo un logro, porque la mayoría de la autonomía de las naves espaciales depende de algoritmos de control tradicionales, debido a las dudas sobre la fiabilidad de las redes neuronales. De hecho, el primer uso de una red neuronal para controlar el posicionamiento de un satélite en órbita ocurrió apenas el año pasado.
Una misión sin radios de recepción
El nivel de autonomía que busca la compañía queda claro en las palabras de su CEO: “No tengo previsto volar radios que puedan recibir desde la Tierra en Autonomy-1. Tenemos que apostarlo todo ahora mismo. Probablemente el equipo me convencerá para cuando la volemos, pero ahora mismo les digo que no a las radios”.
Odin: la lección del espacio profundo
Fundada en 2022 y respaldada con 56 millones de dólares en financiación de capital riesgo, AstroForge ha lanzado dos naves prototipo, y ambas sufrieron anomalías que les impidieron cumplir la mayor parte de sus objetivos de misión.
En 2025, su nave Odin fue lanzada al espacio profundo, pero la compañía tuvo dificultades para comunicarse con ella. En la Tierra hay un número limitado de antenas lo bastante grandes para transmitir a naves a cientos de miles de millas de distancia, y las ventanas de tiempo para hacerlo son pequeñas.
Finalmente, AstroForge no pudo tomar el control de Odin, pero la experiencia la impulsó a considerar alternativas: ¿podría incorporar suficiente inteligencia a bordo de la nave para que resolviera sus propios problemas?
“¿Habría sido recuperable con todos los datos en la nave? No lo sé, pero puedo decirles que nada a bordo lo intentó, y me encantaría que algo a bordo lo intentara si la nave es irrecuperable en el lanzamiento”, dijo Gialich.

DeepSpace-2 y el ensayo en “modo sombra”
El tercer vehículo de la compañía, DeepSpace-2, está previsto que se lance junto a la tercera misión lunar de Intuitive Machines, que se espera que parta al espacio antes de que termine 2026. Solo irá a bordo de ese vehículo, volando en “modo sombra”, para que los ingenieros de AstroForge lo pongan a prueba antes de la misión Autonomy-1.

El dilema de los 200 millones de dólares
La decisión de AstroForge también tiene una dimensión económica. “La disyuntiva para mí es: ¿construyo mi propia red terrestre, que costaría alrededor de 200 millones de dólares por instalar cinco antenas en todo el mundo y luego hacer operaciones con ella, o intento eliminarla con un modelo?”, planteó Gialich.
Resolución de anomalías: el caso del star tracker
En teoría, el agente que controla la nave realizará tareas como la resolución de anomalías. Awad imagina al sistema dándose cuenta de que ha perdido el rastro de su posición en el espacio, correlacionando una anomalía de energía con problemas en su star tracker y arreglando todo el conjunto: “probablemente encendiéndolo y apagándolo en este caso”.
Datos clave de la apuesta de AstroForge
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Compañía | AstroForge |
| Fundación | 2022 |
| Financiación | 56 millones de dólares en capital riesgo |
| Tecnología autónoma | Solo, modelo basado en transformers |
| Primera nave autónoma | 2027, en el primer cohete de Stoke Space |
| Respaldo | NASA |
| Objetivo científico | Datos sobre el Sol |
| Vehículo de pruebas | DeepSpace-2, junto a la tercera misión lunar de Intuitive Machines |
| Misión Autonomy-1 | Sin radios capaces de recibir desde la Tierra |
Un experimento que mira al futuro de la exploración
Con Solo, AstroForge no solo busca resolver sus propios problemas de comunicación y control, sino demostrar que la inteligencia artificial a bordo puede operar una nave de forma independiente en un entorno tan hostil como el espacio profundo. El ensayo en “modo sombra” de DeepSpace-2 y el salto definitivo de Autonomy-1 en 2027 serán las pruebas de fuego de una apuesta que promete redefinir la manera en que las naves exploran el sistema solar.
Mantente atento a nuestras próximas publicaciones para seguir el desarrollo de la autonomía espacial y las misiones que están reescribiendo las reglas de la exploración más allá de la Tierra.