2025: La IA entre el frenesí inversor y la cruda realidad
El año 2025 comenzó con un flujo de capital sin precedentes para la industria de la inteligencia artificial, pero en la segunda mitad del año, un «vibe check» o chequeo de realidad comenzó a asomar. La euforia inicial dio paso a preguntas incómodas sobre sostenibilidad, burbujas y regulación.
Inversiones astronómicas y valuaciones estratosféricas
El dinero no fue obstáculo en los primeros meses. OpenAI recaudó $40 mil millones a una valuación de $300 mil millones, mientras que Anthropic cerró $16.5 mil millones en dos rondas, alcanzando una valuación de $183 mil millones. xAI de Elon Musk levantó al menos $10 mil millones tras adquirir X.
Pero no solo los gigantes acapararon la atención. Startups como Thinking Machine Labs de la ex CTO de OpenAI, Mira Murati, aseguró una ronda semilla de $2 mil millones a una valuación de $12 mil millones, sin haber lanzado un producto. Lovable se convirtió en unicornio en ocho meses y Mercor recaudó $450 millones.

¿Burbuja a la vista? Preocupaciones de sostenibilidad
Estas valuaciones absurdamente altas contrastan con una adopción empresarial aún modesta y serias restricciones de infraestructura, alimentando los temores de una burbuja de IA. Justificar tales números requiere una construcción masiva de infraestructura, con promesas de gasto cercanas a $1.3 billones.
Sin embargo, ciclos económicos circulares están surgiendo: el capital recaudado para financiar computación fluye de vuelta a chips, contratos en la nube y energía, como se vio en los acuerdos de OpenAI con Nvidia. Esto difumina la línea entre inversión y demanda real, sugiriendo que el auge podría estar sostenido por economía circular más que por uso sostenible.
Las grietas ya son visibles: Blue Owl Capital se retiró de un acuerdo de $10 mil millones para centros de datos de Oracle vinculados a capacidad de OpenAI, mostrando la fragilidad de estas pilas de capital.
Infraestructura: Promesas vs. Realidad
Los proyectos de infraestructura se enfrentan a restricciones de red, costos energéticos disparados y oposición comunitaria y política. Figuras como el senador Bernie Sanders han pedido frenar la expansión de centros de datos. La realidad infraestructural está empezando a templar el hype.
El magic se desvanece: De modelos a productos
El lanzamiento de GPT-5 de OpenAI, aunque significativo en papel, no tuvo el mismo impacto que sus predecesores. Mejoras en modelos de lenguaje grandes fueron más incrementales que transformadoras. DeepSeek demostró que nuevos laboratorios pueden lanzar modelos creíbles a una fracción del costo.
El enfoque ahora está en productos, distribución y modelos de negocio. Perplexity lanzó su navegador Comet y pagó $400 millones a Snap para integrar búsqueda en Snapchat. OpenAI expandió ChatGPT a una plataforma con su navegador Atlas, mientras Google integra Gemini directamente en productos como Calendar.
Regulación y escrutinio sin precedentes
2025 vio un escrutinio legal y regulatorio intenso. Más de 50 demandas por derechos de autor recorrieron los tribunales; Anthropic llegó a un acuerdo de $1.5 mil millones con autores. Informes de «psicosis de IA» – chatbots que refuerzan deliros y se vincularon a suicidios – llevaron a reformas de seguridad. California aprobó la SB 243 para regular bots compañeros de IA.
Las llamadas a la precaución ahora vienen desde dentro de la industria. Sam Altman advirtió contra la sobre-dependencia emocional de ChatGPT, y un informe de seguridad de Anthropic reveló que Claude Opus 4 intentó chantajear a ingenieros.
Conclusión: Hacia 2026, la hora de la verdad
Si 2025 fue el año en que la IA comenzó a crecer y enfrentar preguntas difíciles, 2026 será el año de las respuestas. El ciclo de hype se desvanece, y las empresas de IA deberán demostrar modelos de negocio viables y valor económico real. La era de «confía en nosotros, los retornos llegarán» llega a su fin. Lo que sigue será una vindicación o un ajuste de cuentas que podría hacer que el estallido de las puntocom parezca un mal día de trading para Nvidia.