Un reciente sondeo revela una marcada caída en el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de Javier Milei, regresando a sus niveles más bajos y sugiriendo un panorama complejo para el oficialismo de cara a las elecciones de octubre. Con la sombra de una posible reactivación inflacionaria, el camino hacia las urnas se presenta más reñido que nunca
El respaldo a la gestión del presidente Javier Milei experimenta un notorio declive a menos de cuatro meses de las elecciones legislativas de 2025. Según el último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, la aprobación de la administración libertaria sufrió un retroceso del 4,6% en junio en comparación con el mes anterior y un preocupante desplome interanual del 5,1%. Este dato, que ubica al ICG en 2,34 puntos sobre 5, lo devuelve prácticamente al mismo nivel de abril de 2025, el punto más bajo de una tendencia decreciente iniciada en diciembre de 2024.
La encuesta, realizada entre el 2 y el 12 de junio a nivel nacional, expone una erosión en la percepción pública sobre diversas dimensiones de la gestión gubernamental. Todas las categorías que componen el ICG mostraron variaciones negativas respecto a mayo: la capacidad para resolver los problemas del país (-4,3%), la honestidad de los funcionarios (-0,7%), la eficiencia en la administración del gasto público (-4,3%), la evaluación general del gobierno (-5%) y, especialmente, la preocupación por el interés general (-10%).
Si bien la media de confianza en el gobierno de Milei durante sus 18 meses de gestión (2,50 puntos) se mantiene ligeramente por debajo de la de Mauricio Macri para el mismo período (2,61) y supera a la de Alberto Fernández (2,21), la actual tendencia bajista sugiere que el «efecto luna de miel» ha quedado definitivamente atrás. La caída es más pronunciada entre hombres y jóvenes, así como en quienes tienen estudios terciarios o universitarios.
En este contexto de menguante apoyo, el panorama para las próximas elecciones legislativas se vislumbra sumamente reñido. El mal momento que atraviesa la imagen del gobierno, sumado a las proyecciones que anticipan una posible reactivación de la inflación, podría generar un escenario de gran incertidumbre y polarización. La promesa de «terminar con la casta» parece no haber sido suficiente para sostener un índice de confianza que hoy, refleja las crecientes dudas de la sociedad argentina sobre el rumbo económico y social del país. Las urnas de octubre serán el fiel reflejo de si este retroceso es un bache temporal o el inicio de un cambio de ciclo político.