El paisaje de Sunny Isles Beach cambia: de moteles clásicos a torres de vidrio
La ciudad costera de Sunny Isles Beach, en el condado de Miami-Dade, ha experimentado una transformación radical. Los icónicos moteles de los años 50, como el Sahara, Suez y Castaways, han dado paso a imponentes condominios de cristal que han redefinido su horizonte frente al mar. Ahora, un nuevo y ambicioso proyecto inmobiliario amenaza con superar todos los récords de altura, encontrando una férrea oposición entre los residentes locales.

El Miami Beach Club: un coloso de 62 pisos
Los desarrolladores BH Group, Dezer Development y Related Group han unido fuerzas para proponer el edificio más alto de Sunny Isles Beach. El proyecto, denominado Miami Beach Club, contempla una torre de 820 pies de altura y 62 pisos. Esta estructura remplazaría el antiguo edificio de condominios de baja altura que lleva el mismo nombre, ubicado en 19051 Collins Ave., entre Ocean Two Condominium y las Residencias de Armani Casa.
Una batalla en la Comisión de la Ciudad
En enero, los desarrolladores presentaron el proyecto ante la Comisión de la Ciudad de Sunny Isles Beach para su aprobación. Sin embargo, tras una audiencia pública tensa y prolongada, los comisionados decidieron retrasar la votación. La propuesta será revisada nuevamente en una reunión programada para el jueves a las 6:30 p.m. en el Sunny Isles Beach City Hall (18070 Collins Ave.).
Gil Dezer, uno de los desarrolladores, ha manifestado que espera que la comisión apruebe el plan, ya que no solicita excepciones a la zonificación. Sin embargo, el proyecto hace uso de derechos de desarrollo transferibles, mediante los cuales los promotores pagarían más de $26 millones por el derecho a construir una torre con más área de piso de lo normalmente permitido. La abogada Alessandra Stivelman, que representa a residentes del edificio Armani, recuerda que la comisión tiene la autoridad final para otorgar estos derechos.

Las voces de la oposición: tráfico, seguridad y medio ambiente
Los residentes, especialmente aquellos que viven en el vecino edificio Armani, han alzado su voz en contra. Joel Simon, productor musical y propietario en Armani, argumenta que el problema es la calidad de vida. «Soy capitalista… pero llega un punto en que esa mentalidad, cuando compromete a los residentes existentes de una ciudad entera», declaró.
- Tráfico: Simon y el cardiólogo Joe Levine alertan sobre el empeoramiento del tráfico en la principal vía, la A1A, ya congestionada, lo que podría dificultar el acceso de vehículos de emergencia.
- Impacto estructural: Existe preocupación por las vibraciones durante la construcción de los cimientos, que podrían afectar la estabilidad de los edificios cercanos en un terreno arenoso propenso a hundimientos.
- Medio ambiente: Levine también expresa inquietud por el impacto en las tortugas marinas que anidan en la playa, ya que las luces y sombras de edificios altos pueden desorientar a las crías.
«Es un edificio hermoso, sin duda, pero es el edificio equivocado en el lugar equivocado», afirmó Joel Simon sobre la propuesta del Miami Beach Club.
Un llamado a la acción ciudadana
Joe Levine hace un llamado a otros residentes para que asistan a la crucial reunión de la comisión este jueves. «Mi argumento para la ciudad fue: tienen la oportunidad de cambiar el proceso. Tienen la oportunidad de proteger a las personas», sostuvo. Esta decisión no solo afectará al proyecto del Miami Beach Club, sino que sentará un precedente para los futuros desarrollos en los lotes vacíos que aún quedan en Sunny Isles Beach.