Centros de datos: el nuevo motor tecnológico que divide a las comunidades del sur de Florida
En medio del auge de la inteligencia artificial, South Florida se ha convertido en un punto caliente para la construcción de centros de datos. Desde enormes complejos industriales hasta instalaciones compactas, estos proyectos prometen impulsar la economía local, pero también generan inquietud entre residentes por su impacto ambiental y en la calidad de vida.
Proyectos en marcha en Miami-Dade y Palm Beach
Varios centros de datos están en desarrollo. En Miami-Dade se construyen dos: uno de 150,000 pies cuadrados de la empresa Iron Mountain en la comunidad de Westview, y otro de 112,900 pies cuadrados de Metrobloks, cerca de los Everglades. También se anunció un “micro centro de datos” en el sur del condado, el primero en esa área, como parte de un complejo de oficinas.
En el condado de Palm Beach, el proyecto “Project Tango” propone un centro de datos de un millón de pies cuadrados, con 2 millones adicionales en almacenes, en un sitio de 202 acres. Sin embargo, el desarrollo está detenido debido a la oposición vecinal y la necesidad de un cambio de zonificación.

Demanda creciente, pero con reservas
Según un análisis del Pew Research Center, hay más de 1,500 centros de datos en diversas etapas de desarrollo en EE.UU., y la tasa de vacancia es baja. Joshua Forman, abogado de Greenberg Traurig que representa a desarrolladores, señaló: “Son la columna vertebral de internet”. La pandemia y la inteligencia artificial generativa dispararon la demanda.
Sin embargo, casi el 40% de los estadounidenses cree que estos centros son malos para el medio ambiente y aumentan los costos de energía, según Pew. En Florida, el gobernador Ron DeSantis firmó una ley este mes para evitar que los centros de datos trasladen los costos energéticos a los residentes, y permite a los municipios bloquear desarrollos.
La controversia en Westview: falta de transparencia
En Westview, un vecindario no incorporado del noreste de Miami-Dade, el centro de datos de Iron Mountain comenzó a construirse en febrero de 2025, pero muchos residentes se enteraron hasta meses después. En una reunión de la asociación de propietarios en abril, funcionarios del condado explicaron que solo se notificó a propiedades a menos de 500 pies, lo que excluyó a viviendas cercanas.
Naiya Lynn, residente a dos millas del centro, expresó su preocupación por la falta de transparencia: “No creo que fueran deshonestos, pero no fueron transparentes. Hay una gran diferencia”. Trameka Rios, de Little River Farms, pidió más responsabilidad de los funcionarios electos: “Al final, se trata de nuestra calidad de vida”.
Zonificación: ¿debate pendiente?
La diferencia clave entre los proyectos de Miami-Dade y Palm Beach es la zonificación. En Westview, el terreno ya estaba zonificado para uso industrial, por lo que no requirió audiencia pública. En Palm Beach, se necesita un cambio de zonificación, lo que ha permitido la participación ciudadana.
Jorge Navarro, abogado de uso de suelo, defiende que los centros de datos son “compatibles” con otros usos industriales y generan menos ruido que un almacén con camiones. En cambio, Nick Tsinoremas, profesor de ciencias de la computación de la Universidad de Miami, cree que deberían tener una categoría diferente por su alto consumo energético: “Los municipios deben empezar a pensar qué significa la zonificación para los centros de datos”.
Corey Kanterman, padre residente cerca del proyecto propuesto en Palm Beach, lidera la oposición vecinal. “Cuando me afectan directamente, voy a luchar no solo por mi familia, sino por todos mis vecinos. Tenemos todo que perder y nada que ganar”, afirmó.
El futuro de los centros de datos en la región
A pesar de las controversias, los expertos creen que la tecnología avanzará hacia una mayor eficiencia energética. Tsinoremas señaló que el camino actual de la IA no es sostenible, pero que los centros de datos probablemente se volverán más eficientes con el tiempo. Mientras tanto, el desarrollo de estas instalaciones continuará, y el diálogo entre comunidades, gobiernos y empresas será clave para equilibrar el progreso y la calidad de vida.