
La política cordobesa ya empezó a mirar hacia 2027.
La renovación de autoridades de la Unión Cívica Radical tuvo anoche algo más que una formalidad partidaria. En la Casa Radical, Rodrigo de Loredo aprovechó la asunción de la nueva conducción para poner sobre la mesa sus cartas y comenzar a construir públicamente su camino hacia la Gobernación.
El mensaje fue directo: quiere que la UCR vuelva a ser protagonista en Córdoba y pretende hacerlo con un discurso de reforma del Estado, reducción de impuestos y una fuerte diferenciación del peronismo provincial.
De Loredo presentó dos manifiestos. Uno institucional y otro económico. Pero, detrás de los documentos, apareció algo más profundo: la intención de ofrecerle al electorado cordobés una propuesta política para 2027.
El Estado bajo la lupa
La propuesta institucional plantea reducir la estructura del Gobierno provincial a cinco ministerios y eliminar organismos y áreas que, según el radicalismo, duplican funciones.
También aparecen otras medidas: concursos públicos para el ingreso al Estado, cambios en el Consejo de la Magistratura, modificaciones en la Defensoría del Pueblo, eliminación del Ersep y de las guardias urbanas, además de cambios en las fiscalías adjuntas.
A eso se suman propuestas vinculadas con la transparencia: regulación de la publicidad oficial, acceso a la información pública y una fecha de elecciones provinciales fijada por ley.
Es, en definitiva, una apuesta por instalar la idea de una Córdoba con un Estado más reducido y con reglas más claras para el acceso a la administración pública.
Menos impuestos, mejores salarios
En el terreno económico, De Loredo planteó bajar Ingresos Brutos al 3,75%.
Y lanzó otra propuesta de fuerte impacto político: mejorar en un 30% los ingresos de docentes, médicos, policías y empleados del Poder Judicial.
El planteo combina dos reclamos que atraviesan buena parte de la discusión económica argentina: bajar la presión impositiva y mejorar los salarios.
La discusión que seguramente vendrá será cómo financiar ambas cosas y qué nivel de ahorro estatal permitiría sostenerlas.
Una frase que encendió la interna
Pero si hubo un aspecto que marcó el acto fue el tono elegido para hablar del peronismo.
De Loredo acusó al PJ de haber intentado intervenir en la vida interna de la UCR y afirmó: “Nos quisieron invadir y no hicieron más que tocarle los bigotes al león”.
No fue una frase aislada.
El nuevo presidente de la UCR cordobesa, Matías Gvozdenovich, anunció que enviará al Tribunal de Conducta los antecedentes de dirigentes cuya expulsión está pendiente y sostuvo que quienes trabajan para el peronismo no deberían continuar dentro del radicalismo.
La señal política fue clara: la nueva conducción quiere ordenar la casa y marcar límites.
El desafío de construir una alternativa
Hay, sin embargo, una cuestión que todavía queda abierta.
El radicalismo habla de identidad propia, pero también plantea avanzar hacia “el frente político más amplio posible” para 2027.
Es decir, necesita hacer dos cosas al mismo tiempo: fortalecer su identidad y ampliar su capacidad electoral.
Ese equilibrio no será sencillo.
La política cordobesa tendrá por delante una discusión que excederá largamente las fronteras de la UCR. El oficialismo provincial buscará defender su gestión; el radicalismo intentará recuperar protagonismo y otras fuerzas intentarán ocupar el espacio que quede disponible.
De Loredo ya puso su nombre sobre la mesa.
Ahora comienza otra etapa: convertir el discurso en estructura, las propuestas en un programa concreto y la expectativa partidaria en una construcción electoral.
Córdoba todavía no está formalmente en campaña.
Pero la carrera hacia 2027 ya empezó a mostrar sus primeros movimientos.