La expansión plástica de los jardines floridanos
Desde los patios del oeste de Miami-Dade hasta las mansiones de Fort Lauderdale, el césped artificial gana terreno en Florida. Una nueva ley estatal prohíbe a las ciudades vetar este material en jardines delanteros, pese a las restricciones vigentes en Coral Gables, Miami, Miami Lakes y Pembroke Pines.

El costo ambiental del plástico verde
Investigadores advierten graves impactos:
- Calor extremo: El profesor Marco Schiavon registró diferencias de hasta 100°F frente al césped natural. En Margaret Pace Park, el sintético alcanzó 150°F versus 112°F del natural.
- Drenaje insuficiente: El profesor Jason Kruse alerta que reduce la permeabilidad del suelo, agravando problemas de escorrentía.
- Contaminación por microplásticos: Se descompone tras 8-10 años, terminando en vertederos o contaminando cuerpos de agua.
«Estamos reemplazando un sistema natural por uno artificial en plena crisis climática» – Aida Curtis, arquitecta paisajista con 40 años de experiencia
La paradoja hídrica
Aunque se promueve como alternativa para ahorrar agua, muchos terminan rociando el plástico para enfriarlo. Schiavon advierte: «Pierdes todos los beneficios ambientales cuando riegas plástico». Tras una lluvia en Little Haiti, el césped artificial seguía registrando 120°F frente a 96°F del natural.

Entre la preferencia y la regulación
Propietarios como Yoandy Pérez defienden su uso: «Prefieren el césped artificial porque el suelo aquí es arena y relleno de construcción». Mientras, el Departamento de Protección Ambiental de Florida desarrolla nuevos estándares para su instalación en propiedades residenciales.
La industria, representada por empresarios como Sean Goodman, celebra la nueva ley: «Si el cliente quiere toda la casa con césped artificial, deberíamos poder hacerlo». Mientras tanto, ciudades como Miami Lakes esperan las normativas estatales para ajustar sus ordenanzas.