Una institución bajo fuego: De héroe ambiental a blanco político
Durante más de cinco décadas, el Departamento de Recursos Ambientales de Miami-Dade (DERM) ha sido la primera línea de defensa para los ecosistemas, el agua y el aire del condado. Desde sus inicios en los años 70, su misión ha sido navegar la presión constante del desarrollo contra la necesidad de proteger los recursos naturales. Hoy, enfrenta lo que muchos defensores ambientales consideran su mayor amenaza: una reestructuración que le arrebata su autoridad para emitir permisos ambientales y la debilita en un momento crítico.

Los orígenes: De un sueño de refinería a un defensor de la ley
La historia de DERM comenzó en la década de 1960, impulsada por una crisis. La idea de un magnate naviero de construir una refinería de petróleo con un canal de 15 millas en la Bahía de Biscayne alarmó a la comunidad. Este temor llevó al departamento de salud del condado a crear una oficina de control de la contaminación. Poco después, en los años 70, y tras la implementación de la Ley de Agua Limpia, el condado formalizó el DERM, dándole amplia autoridad para hacer cumplir las regulaciones ambientales.
Uno de sus primeros y más resonantes logros fue enfrentar el vertedero Munisport cerca de North Miami. En 1978, el personal de DERM confirmó que el sitio, que recibía desde basura hasta desechos hospitalarios, estaba filtrando metales pesados y PCBs, y emitió una citación para cerrarlo. «DERM fue un héroe allí», recuerda la abogada Maureen Harwitz.
Batallas épicas y el arte de la regulación
En los años 80, DERM libró una batalla definitoria para proteger miles de acres de humedales en el este de los Everglades de ser pavimentados. En acaloradas reuniones comunitarias, incluso la legendaria ambientalista Marjory Stoneman Douglas, entonces en sus 90 años, enfrentó a una multitud hostil. DERM ganó, y en 1983 el condado adoptó un plan de crecimiento con zonificación estricta y estableció el Límite de Desarrollo Urbano (UDB), una de las primeras barreras contra la expansión descontrolada en la nación.
Su trabajo no se limitó a lo tradicional. Cuando el artista Christo propuso envolver islas en la Bahía de Biscayne con tela rosa en la década de 1980, fue DERM quien mediò entre las preocupaciones ambientales y la visión artística, un proceso que Doug Yoder, exfuncionario del departamento, llamó «un arte regulador en sí mismo».
La tormenta perfecta: Reorganización, política y presión desarrollista
La reputación de independencia técnica de DERM comenzó a erosionarse en 2012, cuando el entonces alcalde Carlos Gimenez lo fusionó con el nuevo Departamento de Recursos Regulatorios y Económicos (RER). Sin embargo, DERM mantuvo su autoridad de permisos ambientales, lo que, según su exdirector Lee Hefty, era crucial para su autonomía.
La situación dio un giro dramático en agosto de 2025. A instancias de la alcaldesa Daniella Levine Cava, la comisión votó para restablecer a DERM como departamento independiente, pero en una maniobra de última hora y con poca notificación pública, la ordenanza fue reescrita para transferir la autoridad de permisos ambientales al RER, el departamento enfocado en el desarrollo económico. El voto se produjo cerca de las 3:00 a.m. tras una larga audiencia presupuestaria.
«Muchos no ven la necesidad de DERM», dijo Levine Cava en una entrevista. «Quería asegurarme de que pudiéramos mantener y proteger a DERM. Y esta fue la forma en que determiné hacerlo.»
Los constructores aplaudieron. La Asociación de Constructores del Sur de Florida (BASF) había condicionado su apoyo a un aumento en las tarifas de permisos a este cambio. Los ambientalistas, consternados, advirtieron que esto representaba «el desmantelamiento final del papel regulatorio de DERM».
¿Qué se pierde con los permisos?
Lee Hefty explica que los permisos ambientales no solo tratan de árboles o abejas. Involucran evaluar la protección de acuíferos, la contaminación del suelo, humedales, manglares y el uso del suelo. «Se trata de proteger nuestra inversión en la comunidad… la calidad de vida», afirma. Sin esta autoridad, temen que el balance entre desarrollo y protección se incline peligrosamente.
Un futuro incierto y batallas en el horizonte
Mientras el departamento opera sin directrices claras (la orden administrativa prometida para octubre de 2025 aún no se finaliza), las presiones continúan. Un proyecto de Kelly Tractor para construir fuera del Límite de Desarrollo Urbano fue vetado por Levine Cava y se reconsiderará el 19 de marzo de 2026. Además, proyectos de ley estatales buscan revisar o eliminar límites de desarrollo como el UDB de Miami-Dade.
Rachel Silverstein, de Miami Waterkeeper, resume la preocupación: «El departamento regulatorio ambiental de Miami-Dade solía ser el modelo para la nación… Con esta última reestructuración, las apuestas son altas». La historia de 52 años de DERM, llena de logros y controversias, pende de un hilo, y su futuro depende de si la protección ambiental puede resistir la presión política y desarrollista en el South Florida del siglo XXI.