Crisis en Venezuela: un giro estrambótico tras la captura de Maduro
Buenos Aires, 18 de enero – La situación en Venezuela ha tomado un giro impensable hace unos meses. Tras la cinematográfica captura de Nicolás Maduro, todo indicaba que la oposición democrática tendría un rol protagónico en la transición. Sin embargo, el modelo que funciona hoy es uno donde EE.UU. manda y los chavistas obedecen, un país manejado literalmente por control remoto.

Un acuerdo conveniente que amenaza con perpetuarse
Esta situación tiene un peligro evidente: que se estire en el tiempo. A EE.UU. le conviene porque dispone del petróleo venezolano, y a los chavistas les conviene porque siguen en el gobierno y evitan la segura prisión, tras años de violaciones a los derechos humanos y corrupción desatada.
Los obstáculos para una verdadera transición
Un nuevo gobierno sería débil y sufriría todo tipo de sabotajes. El chavismo tiene gente en toda la administración y defendería sus negocios. Venezuela está llena de narcos, terroristas islámicos y delincuentes amparados por los chavistas, que harían la vida imposible a un nuevo gobierno. Además, el país tiene un ejército enorme lleno de chavistas interesados en conservar influencia y negocios.
La crítica central: EE.UU. solo se ocupa del petróleo
La cuestión es que EE.UU. no se está ocupando de la necesaria limpieza política: solo se ocupan del petróleo y de la liberación de algunos presos políticos reclamados por la comunidad internacional. El chavismo sigue manejando la gestión diaria, gobiernos provinciales y, sobre todo, la justicia.
Cuando algo conviene a ambas partes, suele perdurar en el tiempo.
La gestualidad de Trump y el ego del poder
La actitud de Donald Trump va en ese sentido. Se deshace en elogios a la Delcy Rodríguez y trata con corrección y frialdad a María Corina Machado. Trump, una persona con un ego enorme, tener a un gobierno de otro país manejado por él lo debe llenar de alegría. Tiene a todos los villanos a sus órdenes.
La deuda moral con Venezuela
El tema es que hay 8 millones de venezolanos en el exilio, este gobierno está acusado de trabajar con el narco y sus jerarcas han robado muchísimo. Entregar a Maduro no puede ser la única concesión que haga la mafia que sometió a un país por años. La política debe contemplar las cuestiones morales, además del pragmatismo.
Por un lado, está la comprensión de un momento difícil y, por el otro, es inmoral reciclar delincuentes que han usurpado el poder y han matado y torturado ciudadanos.
La legitimidad robada y el silencio de EE.UU.
Venezuela tiene un gobierno legítimo salido de elecciones que el chavismo robó. EE.UU. debe manifestarse en ese sentido. De ese modo se entenderían los pasos actuales. Como no lo hacen, todos pensamos que están cómodos con esta situación.
La campaña y el triunfo de Edmundo González y María Corina Machado llenó de alegría e ilusión a todos los que defendemos la libertad. En ese momento, el régimen profundizó la represión. No puede salirse con la suya esta gente.
Por DARIO LOPERFIDO #AgenciaNA