El vacío de poder que marcó el destino de Argentina
Según el análisis del politólogo Natalio Botana, la decisión de Juan Domingo Perón de no establecer una garantía de sucesión moderada fue el error que precipitó el colapso institucional del país en 1976.

La tesis de Natalio Botana: un error de vida
En una entrevista con el diario La Nación, Botana sentenció:
«Perón no dio una garantía de sucesión y ese fue el error de su vida»
El profesor emérito de la Universidad Torcuato Di Tella argumenta que el general «liquidó su propia sucesión» al no apostar por una fórmula de conciliación con la oposición.
Consecuencias inmediatas: deriva y enfrentamientos
Tras el fallecimiento de Perón en 1974, la presidencia de Isabel Martínez de Perón quedó a la deriva, carente de rumbo y acechada por facciones enfrentadas. Botana calificó los últimos dos años de ese gobierno como «estremecedores», marcados por la influencia de López Rega y el accionar de la Triple A.
La alternativa no concretada: el binomio con Balbín
El politólogo sostiene que Perón pudo haber ofrecido una alternativa sólida ante la crisis de legitimidad que arrastraba el país desde 1930. La opción era una fórmula de conciliación, como un binomio junto a Ricardo Balbín, líder de la oposición. Esta falta de apuesta por la moderación, según Botana, dejó al país sin un camino claro para superar la crisis.
El legado de una decisión crítica
El análisis de Botana subraya cómo la falta de una sucesión garantizada no solo debilitó el gobierno peronista, sino que allanó el camino para el colapso institucional que culminó con el golpe de Estado de 1976. Este vacío de poder, generado por la propia decisión de Perón, se convierte en una lección histórica sobre la importancia de la transición política en una democracia.