Ley 22.847: la norma que fija la distribución de diputados desde 1983
Buenos Aires, 30 de agosto. La norma que hoy define cuántos diputados elige cada provincia no la votó el Congreso ni la eligió el pueblo. La dictó el último gobierno militar, en 1983, pocos meses antes de entregar el poder. Es la Ley 22.847. Más de cuatro décadas de democracia después, los argentinos siguen eligiendo a sus representantes con una regla que la democracia nunca escribió.

Qué establece la Ley 22.847
La norma fijó un diputado cada 161.000 habitantes, sumó tres bancas adicionales a cada distrito sin importar su población y estableció un piso de cinco diputados por provincia. Con esa fórmula, una provincia con menos de 200.000 habitantes puede tener la misma cantidad mínima de diputados que otra con una población varias veces mayor.
No fue una cuestión matemática: fue una decisión tomada en un contexto de transición, pensada para otro país y otro momento histórico. Desde entonces, nadie se animó a revisar seriamente sus consecuencias.
Una Cámara de Diputados que ya no refleja a la Argentina actual
El resultado es una cámara que ya no refleja a la Argentina de hoy. La Provincia de Buenos Aires concentra cerca del 38% de la población y tiene 70 de las 257 bancas: poco más del 27%. En el otro extremo, hay diputados que representan a menos de 40.000 personas, mientras otros representan a más de 250.000.
El peso de un ciudadano en la integración de la Cámara puede ser varias veces mayor que el de otro simplemente por el lugar en donde vive.
Córdoba y Santa Fe crecieron. Mendoza creció. Buenos Aires creció. La distribución de bancas, en cambio, sigue congelada en una fotografía de 1983. Y esto no es culpa de ninguna provincia: es consecuencia de una fórmula que dejó de representar la realidad demográfica del país. Esto no es una opinión. Es aritmética.
La Constitución y los censos que el Congreso no utilizó
El artículo 45 de la Constitución establece el criterio poblacional para integrar la Cámara de Diputados y ordena que, después de cada censo, el Congreso fije nuevamente la representación con arreglo a sus resultados. Desde 1983 hubo cuatro censos nacionales: 1991, 2001, 2010 y 2022. En ninguno de ellos el Congreso corrigió de manera integral la distribución de bancas. La política eligió no discutirlo, y cada vez que se posterga una discusión incómoda la distorsión se agranda.
Federalismo: el Senado y Diputados se complementan
Esto no es contra ninguna provincia. Somos profundamente federales, y precisamente por eso hay que respetar el diseño federal que establece nuestra Constitución. En el Senado, las provincias son iguales: cada distrito tiene tres senadores, tenga unos pocos cientos de miles de habitantes o más de 17 millones. Esa es la garantía constitucional del federalismo.
La Cámara de Diputados, en cambio, representa al pueblo en función de su población. Una provincia, el mismo valor en el Senado. Un ciudadano, el mismo valor en Diputados. Respetar ese equilibrio no debilita a las provincias más pequeñas. Al contrario: fortalece el verdadero federalismo, porque devuelve al Senado su sentido pleno y a la Cámara de Diputados su legitimidad representativa.
El proyecto de 2023: mismas 257 bancas, otra distribución
Si se aplicara literalmente la base poblacional prevista en la Constitución, la Cámara debería multiplicar varias veces su cantidad de integrantes. Por eso, la iniciativa presentada en 2023 no crea una sola banca: las 257 que existen siguen siendo 257. Lo que cambia es el criterio de distribución.
- Base poblacional: un diputado cada 210.000 habitantes o fracción no menor de 105.000, según el último censo nacional.
- Piso: tres diputados por distrito para garantizar una representación mínima.
- Techo: 80 diputados para evitar una concentración excesiva.
- Transición: gradual a lo largo de las sucesivas renovaciones.
| Criterio | Ley 22.847 | Proyecto presentado en 2023 |
|---|---|---|
| Base poblacional | 1 diputado cada 161.000 habitantes | 1 diputado cada 210.000 habitantes o fracción no menor de 105.000 |
| Bancas adicionales | 3 por distrito | No se crean bancas adicionales |
| Piso mínimo | 5 diputados por provincia | 3 diputados por distrito |
| Techo máximo | — | 80 diputados |
| Total de bancas | 257 | 257 |
Con esa regla, Buenos Aires recupera parte de la representación que su población justifica. Córdoba y Santa Fe adecuan su participación a su crecimiento demográfico y Mendoza pasa de diez a doce diputados. Algunos distritos ajustarán su cantidad de bancas, pero ninguna provincia pierde su voz en el Senado ni su derecho a ser escuchada.
Un ciudadano, un voto, un mismo valor
Los argentinos dieron un mandato que no se agota en ordenar la economía. También pidieron corregir distorsiones y revisar estructuras que durante décadas parecieron intocables. Que el voto de un ciudadano pese mucho más que el de otro para definir la composición de Diputados es una de las distorsiones más antiguas y silenciosas de la democracia.
Que los ciudadanos sepan que el domingo de elecciones, cuando entran al cuarto oscuro, su voto tiene el mismo valor que el de cualquier otro argentino. Que nadie vale más y que nadie vale menos.
La Argentina cambió, creció y se transformó. Es hora de que su representación política también lo haga. No para beneficiar a una provincia ni para perjudicar a otra, no para favorecer a ningún partido, sino para recuperar un principio elemental de cualquier democracia representativa: un ciudadano, un voto, un mismo valor.
Cuarenta y tres años después de haber recuperado las instituciones, seguimos repartiendo las bancas con una regla que dictó el último gobierno militar. Ya es hora de cambiarla, para que la democracia que se recuperó en 1983 termine, finalmente, de escribir sus propias reglas.