Hilda Horowitz declaró ante el TOF 7 y reveló detalles íntimos de la trama de corrupción
En una jornada cargada de tensión, Hilda Horowitz, la ex esposa del ex chofer Oscar Centeno, se presentó este martes 26 de mayo de 2026 en los tribunales de Comodoro Py para testificar en la Causa Cuadernos. La mujer no solo confirmó haber visto los famosos cuadernos, sino que sorprendió al tribunal al admitir que actuó como testaferro de Centeno. “Usó mi nombre para muchas cosas”, aseguró.

Poco después de las 8:30 de la mañana, Horowitz comenzó su testimonio ante el Tribunal Oral Federal 7. Allí confesó que los cuadernos que desataron el escándalo de corrupción estaban escondidos en su propio ropero. “Los cuadernos sí los vi. Estaban en el armario del dormitorio y ahí tenía todo: los cuadernos, las libretas, las carpetas de los autos, las casas”, detalló.
Los secretos del ropero: miedo y obsesión por registrar todo
Según su relato, Centeno anotaba cada detalle en esos escritos por miedo a quedarse sin trabajo al finalizar cada gestión. “Él registraba todo por si alguna vez, cuando terminara la gestión y lo dejaban sin trabajo”, explicó la testigo, subrayando la paranoia del ex chofer que terminó convirtiéndose en el arrepentido clave de la megacausa.
Las noches de alcohol y la indignación por las “migajas”
Horowitz también pintó un cuadro descarnado de la rutina de su exmarido. Los fines de semana, cuando Centeno llegaba alcoholizado a casa, le describía cómo se acomodaban los fajos de billetes dentro de los bolsos. Pero lo que más le molestaba, según la testigo, era la desigualdad en el reparto. La frase que ella recordó con frialdad fue: “Yo lo llevé a afanar y me tiró migajas”.
Esa queja recurrente del ex chofer evidenciaba su frustración por recibir apenas una porción mínima de los sobornos que él mismo ayudaba a transportar, mientras otros se llevaban la mayor parte del botín. Con esta declaración, la ex esposa de Centeno se convierte en una pieza fundamental para reconstruir el funcionamiento interno de la red de recaudación ilegal durante el kirchnerismo.
Testaferro por omisión y un vehículo comprado a su nombre
Además de confirmar la existencia de los registros, Horowitz admitió haber prestado su identidad para que Centeno adquiriera bienes. “Usó mi nombre para muchas cosas”, reiteró, en referencia a la compra de un vehículo que quedó a su nombre pero que era utilizado por el ex funcionario. Una maniobra que la convierte, en la práctica, en testaferro dentro de la causa.
Con su testimonio, Hilda Horowitz no solo corroboró las anotaciones de Centeno, sino que aportó una mirada íntima sobre la presión y la codicia que dominaban la trama de los cuadernos.