La relación entre la Casa Rosada y la cúpula eclesiástica vuelve a tensarse
Tras las fuertes declaraciones del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, el Gobierno argentino se movió rápido para bajar el tono de un conflicto que, aunque latente, podría complicar una visita de máximo nivel internacional: la posible llegada del Papa León XIV en noviembre.

Críticas en un Tedeum previsible
La batería de cuestionamientos lanzada por García Cuerva el domingo 24 de mayo —durante el Tedeum patrio— no tomó por sorpresa a Balcarce 50. El prelado acostumbra repartir opiniones filosas: una semana antes había apuntado contra el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, por los operativos “Tormenta Negra” en barrios populares. Sin embargo, el Ejecutivo necesitaba despejar cualquier ruido que pudiera empañar el horizonte de la anunciada visita papal.
El presidente Javier Milei se abocó a suavizar los dichos que escuchó en persona en la catedral metropolitana. Aun así, la mirada profunda del Gobierno hacia el clero no se modificó: en la Rosada persiste el malestar porque, a su juicio, la Iglesia no reconoce la obra de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ni la drástica reducción de la pobreza, que pasó del 57 % al 28 % en el segundo semestre de 2025.
“Juegan para el peronismo y buscan continuar con el pobrismo”
, remarcan fuentes oficiales, en línea con reparos similares que ya se escuchaban cuando el papa Francisco cuestionaba el accionar contra los jubilados.
El diputado Benegas Lynch y la voz libertaria
El encargado de exteriorizar ese pensamiento —que ahora debía quedar en un segundo plano— fue Bertie Benegas Lynch, diputado nacional de La Libertad Avanza y hombre cercano al Presidente. El legislador salió al cruce el 25 de mayo, apenas concluida la homilía, con duras palabras:
“El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57 % de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar”.
Con la diplomacia en modo silencioso y la expectativa de la visita de León XIV, el oficialismo apuesta a que los decibeles del conflicto sigan bajando.