Circular 830: El oscuro capítulo de créditos blandos en el Banco Hipotecario Nacional
El gobierno de Raúl Alfonsín es recordado como uno de los que menos casos de corrupción registró desde el regreso de la democracia, pero no estuvo exento de escándalos. Uno de los mayores fue la Circular 830 del Banco Hipotecario Nacional (BHN), que terminó beneficiando a dirigentes oficialistas con el otorgamiento de créditos blandos.
¿Qué fue la Circular 830?
Esta circular, que rigió entre 1983 y 1987, en teoría estaba diseñada para facilitar el acceso a créditos hipotecarios. Sin embargo, en la práctica se utilizó para otorgar préstamos a personas que no necesitaban vivienda social, sino que gozaban de contactos políticos con el radicalismo.
Beneficiarios y denuncias de corrupción
Se denunció en aquella época que se otorgaron créditos también a dirigentes de otros partidos, en el marco de una presunta «compra de voluntades». Además, varios jueces y funcionarios del Poder Judicial se beneficiaron accediendo a esta selecta ayuda con fondos públicos.
La Circular 830 permitía que la aprobación del crédito fuera firmada por un miembro del directorio del banco, lo que facilitaba la discrecionalidad en su otorgamiento, sin llegar a sus destinatarios socioeconómicos previstos.
Consecuencias y el fin del BHN
Bajo la dirección de Aníbal Reinaldo, muchos de esos préstamos del Banco Hipotecario nunca se pagaron y quedaron «licuados» por la alta inflación de aquella época.
En 1987, el Banco Mundial aconsejó al gobierno de Raúl Alfonsín liquidar el Banco Hipotecario y cerrarlo por la alta corrupción e ineficiencia del mismo. Finalmente, en 1997, la entidad fue privatizada, ya en la gestión de Carlos Menem.
Este caso regresó a la memoria de muchos argentinos al conocerse días atrás que funcionarios y legisladores libertarios lograron acceder a millonarios créditos del Banco Nación, recordando las prácticas de la Circular 830.