Anuncio del Cierre: Fin de una Era Industrial en Argentina
Este miércoles 18 de febrero, la histórica fabricante de neumáticos argentina Fate anunció el cierre definitivo de sus operaciones y clausurará su planta industrial ubicada en la localidad de Virreyes, partido bonaerense de San Fernando.

Impacto Laboral y Razones del Cierre
Tras más de ocho décadas de trayectoria, la compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, procederá al despido total de sus 920 empleados. En un comunicado, la empresa argumentó que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente.”
El Dueño: Javier Madanes y su Imperio Económico
Fate es dirigida por Javier Madanes, quien también es dueño de Aluar Aluminio Argentino. Según datos de Forbes, el patrimonio personal de Madanes asciende a unos US$1.500 millones, lo que lo convierte en uno de los empresarios más ricos de Argentina, ubicándose en el puesto 18 del ranking de dicha publicación especializada en finanzas. El patrimonio familiar se estima en US$590 millones.
Aluar: Monopolio del Aluminio y Beneficios Estatales
La planta de Aluar, ubicada en Puerto Madryn, incluye desde su creación la planta hidroeléctrica de Futaleufú, y produce más de 500.000 toneladas de aluminio al año. Madanes Quintanilla tiene el monopolio de la fabricación primaria de aluminio, el insumo primario para la producción de aviones, automóviles, trenes de alta velocidad, tanques, superestructuras de buques, bicicletas, embalaje de alimentos, latas de gaseosas y aberturas, entre otros.
Altamente beneficiado por subsidios y créditos de las políticas de industrialización sustitutiva, el Grupo de la familia Madanes Quintanilla se ubica entre las más importantes de Argentina.
Vínculos con los Panamá Papers
Un dato que no pasa desapercibido es que los principales accionistas de esta familia fueron incluidos en la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, Panamá Papers, con sociedades offshore en Islas Cook, Bahamas, Islas Vírgenes y Panamá, con conexiones a cuentas en Suiza.
El cierre de Fate marca el fin de una era para la industria argentina y plantea interrogantes sobre el futuro económico del país.