CGT rechaza reforma laboral y exige diálogo al Gobierno
El cosecretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Cristian Jerónimo, reafirmó este 1 de diciembre la postura de la central obrera de no apoyar una reforma laboral que considere «regresiva» y denunció la «falta de voluntad» del Gobierno para convocar a un ámbito de negociación.

Falta de diálogo y puntos regresivos
En declaraciones a Radio Rivadavia, Jerónimo desmintió que la CGT se oponga sin conocer el contenido de la reforma. Explicó que la información que tienen sobre los puntos proviene de «los bufetes de abogados del sector empresarial» y que son «totalmente regresivos».
«Hasta que el Gobierno no convoque y no construya un ámbito de negociación conjuntamente con la parte que representamos los intereses del mundo del trabajo, nosotros no estaremos de acuerdo con ninguna reforma regresiva», sentenció el dirigente, que también es titular del Sindicato del Vidrio (SEIVARA).
Preocupación por la crisis económica y desindustrialización
Jerónimo expresó la preocupación de la central sindical por la situación económica actual: «Lo que estamos viendo en los últimos días va a contramano de eso, hay cierre de empresas, pérdida de puestos de trabajo y estamos en un momento crítico de la industria Argentina».
Subrayó que «la desindustrialización que está sufriendo hoy la Argentina es preocupante» y la atribuyó a la «profunda recesión y la falta de consumo» que afecta a las pequeñas y medianas empresas.
Propuestas para la formalización laboral
El líder sindical indicó que se debe abordar la posibilidad de generar «ciertas formas o cierto régimen en el cual puedan se puedan incorporar a la formalidad a los trabajadores». Sin embargo, destacó la importancia de los convenios colectivos de trabajo como una «herramienta e instrumento que hasta acá ha funcionado muy bien», citando como ejemplos «exitosos» los acuerdos en los sectores del petróleo y la industria automotriz.
Crítica a la eliminación de la cuota sindical
Finalmente, Jerónimo calificó la posible eliminación de la obligatoriedad de la cuota sindical como una «falacia», y sostuvo que es «una construcción que hace el Gobierno para degradar y denostar a las organizaciones sindicales».
La postura de la CGT se mantiene firme en exigir un diálogo real con el Gobierno antes de cualquier cambio en la legislación laboral.