El canciller argentino defendió la política de apertura comercial y reclamó un sector privado sin dependencia del Estado
Durante la apertura del IAE Summit 2026 en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, ratificó el rumbo macroeconómico del Gobierno y exigió a los empresarios que asuman un rol protagónico, “dejando atrás la trinchera del proteccionismo y compitiendo con los mejores del mundo”.
“Cuando llegamos, estábamos conectados con apenas el 10% del PBI global. En el mediano plazo queremos pasar a conectarnos con el 50%”, enfatizó Quirno ante el auditorio corporativo.
La apuesta por la inserción internacional
El canciller destacó que la actual administración busca multiplicar la integración de la economía argentina con los grandes mercados globales. La estrategia, según explicó, se basa en una apertura comercial que permita al país aprovechar acuerdos bilaterales y multilaterales, así como fomentar la competitividad de las empresas locales.
- Conexión actual: 10% del PBI global
- Meta a mediano plazo: 50% del PBI global
- Lugar del evento: Centro de Convenciones de Buenos Aires (CEC)
El funcionario subió la apuesta al pedirle al sector privado que no dependa de la tutela del Estado y que se anime a competir sin las redes de contención tradicionales. “Necesitamos empresarios que confíen en el país y en sus propias capacidades”, remarcó.

Imagen conceptual: el desafío de dejar atrás el proteccionismo y asumir una mentalidad global.
Expectativas para el mediano plazo
El IAE Summit 2026 reunió a líderes empresariales y funcionarios en un clima de optimismo cauteloso. Las declaraciones de Quirno se producen en un momento en que Argentina busca renegociar varios frentes comerciales y atraer inversiones extranjeras. Los analistas presentes coincidieron en que replicar el crecimiento requerirá además de reformas estructurales y un marco normativo estable.
“Dejen atrás la trinchera del proteccionismo y compitan con los mejores”, fue la frase que resonó al cierre de la jornada, marcando el tono de un gobierno decidido a transformar la matriz económica.