Por Isabela Figueroa
Mientras muchos adolescentes pasan sus tardes entre videojuegos, deportes y reuniones con amigos, Marcos Carreras combina todo eso con una realidad poco común: tocar el violín en algunos de los escenarios más prestigiosos del mundo.
Con apenas 13 años, el joven músico argentino acaba de recibir el Premio Revelación 2025 otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, un reconocimiento que confirma el extraordinario momento que atraviesa su carrera artística.
Sin embargo, detrás de los aplausos, los viajes internacionales y las presentaciones junto a importantes orquestas, hay un chico que disfruta de las mismas cosas que cualquier adolescente de su edad.
«Estaba muy emocionado», contó Marcos al recordar la ceremonia de premiación realizada en Buenos Aires.
El reconocimiento tuvo un significado especial porque pudo compartirlo con las personas que más quiere.
«Me acompañaron familiares y amigos», expresó con una sonrisa, destacando el apoyo constante que recibe de su entorno en cada paso de su crecimiento artístico.
La distinción llegó pocas semanas después de una experiencia inolvidable: su participación como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Pekín, en China, donde interpretó una obra de Astor Piazzolla en un escenario histórico de la capital asiática.
Para muchos artistas, una actuación de ese nivel representa el sueño de toda una vida. Para Marcos, fue un desafío más dentro de una carrera que comenzó cuando apenas era un niño y que hoy continúa sorprendiendo al mundo de la música clásica.
Entre partituras y tareas escolares
A pesar de las giras, los ensayos y los compromisos artísticos, Marcos no descuida su educación.
Actualmente cursa el primer año de la secundaria bajo un régimen académico flexible diseñado para jóvenes que desarrollan carreras de alto rendimiento en disciplinas artísticas o deportivas.
Este sistema le permite organizar sus estudios alrededor de los conciertos y viajes, manteniendo el equilibrio entre la formación académica y su pasión por la música.
Pero cuando termina de estudiar o de practicar con el violín, su rutina se parece mucho a la de cualquier otro chico de 13 años.
Le gusta jugar videojuegos y admite, entre risas, que su mamá suele llamarle la atención cuando pasa demasiado tiempo con la PlayStation.
«No es muy distinto a lo que pasa en cualquier casa», comenta.
Y es precisamente esa normalidad la que sorprende a quienes conocen su impresionante currículum.
Fútbol, figuritas y Fórmula 1

Además de la música, Marcos es un apasionado del fútbol.
Hincha de Ferrocarril Oeste, sigue de cerca los partidos y comparte la misma pasión futbolera que millones de jóvenes argentinos.
Recientemente compró el tradicional álbum de figuritas y comenzó a llenarlo, aunque no pudo evitar una queja que seguramente muchos chicos comparten.
«Los paquetes están bastante caros», comentó entre risas.
También disfruta siguiendo la Fórmula 1 y suele estar atento a las carreras y a las novedades del automovilismo internacional.
Son aficiones que le permiten desconectarse de las exigencias de una carrera artística que, para alguien de su edad, podría resultar abrumadora.
Pero Marcos parece haber encontrado el equilibrio perfecto.
Un talento extraordinario con los pies sobre la tierra

Lo más llamativo de su historia no son solamente los premios o los escenarios que ya conquistó.
Tampoco el hecho de haber debutado como solista en el Teatro Colón cuando apenas tenía 10 años.
Lo que realmente impacta es la naturalidad con la que vive cada uno de sus logros.
Lejos de sentirse diferente por su talento, Marcos asegura que disfruta haciendo las mismas cosas que cualquier chico de su edad.
Comparte tiempo con amigos, sigue deportes, juega videojuegos y aprovecha cada momento libre para vivir plenamente su infancia.
Su familia también cumple un papel fundamental para mantener ese equilibrio, acompañándolo en cada desafío sin perder de vista que, antes que un artista reconocido, sigue siendo un adolescente que merece crecer rodeado de afecto, diversión y experiencias propias de su edad.
Mientras su nombre comienza a ganar espacio en los escenarios más importantes del mundo, Marcos Carreras continúa construyendo su camino con humildad, disciplina y una enorme pasión por la música.
Y quizás allí radique el secreto de su éxito: nunca olvidar que detrás del violinista prodigio sigue existiendo un chico feliz que ama tocar, aprender, jugar y disfrutar cada etapa de su vida.