Isabela Figueroa, nuestra corresponsal en Buenos Aires y su nota sobre todo lo referido a la nueva Ley laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei
En una jornada extensa y cargada de fuertes cruces políticos, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral a las 2 de la madrugada, luego de más de doce horas de debate ininterrumpido. La sesión estuvo atravesada por momentos de máxima tensión, acusaciones cruzadas, intentos de levantar el quórum y un clima de marcada confrontación entre oficialismo y oposición.
Desde el inicio del tratamiento del proyecto, impulsado por el Gobierno nacional, el debate se desarrolló en un contexto de alta conflictividad. Legisladores de la oposición cuestionaron tanto el contenido de la iniciativa como la metodología elegida para su tratamiento, mientras que el oficialismo defendió la urgencia de avanzar con la reforma y acusó a sus adversarios de intentar obstruir el normal funcionamiento del cuerpo.
Cruces, insultos e intentos de levantar la sesión

A lo largo de la jornada, varios diputados opositores promovieron mociones para levantar la sesión o pasar a cuarto intermedio, en lo que fue interpretado por el bloque oficialista como una estrategia para dilatar los tiempos parlamentarios. En distintos pasajes del debate, el tono se elevó y se registraron intercambios verbales cargados de tensión, con acusaciones e insultos que obligaron a la Presidencia de la Cámara a intervenir en reiteradas oportunidades para restablecer el orden.
El oficialismo sostuvo que la reforma constituye una herramienta clave para “modernizar” el mercado laboral, fomentar la generación de empleo y brindar mayor previsibilidad a las empresas. En contraposición, sectores opositores advirtieron que el proyecto implica una pérdida de derechos para los trabajadores y reclamaron un debate más amplio y consensuado.
Un debate que expuso la grieta política
La sesión dejó en evidencia el profundo nivel de polarización que atraviesa al Congreso. Más allá del resultado final, la jornada estuvo marcada por un clima de escaso diálogo y una fuerte confrontación discursiva, que incluyó cuestionamientos personales y señalamientos sobre la legitimidad de las estrategias parlamentarias empleadas.
Finalmente, tras la votación nominal y en medio de un recinto todavía caldeado, la reforma laboral obtuvo la aprobación necesaria y avanzará ahora a la siguiente instancia legislativa.
El debate, que se extendió hasta bien entrada la madrugada, volvió a poner en el centro de la escena no solo el contenido de la reforma, sino también la calidad del intercambio democrático dentro del Parlamento.
Isabela Figueroa para https://alritmodemiami.com/