La Inteligencia Artificial Irrumpe en la Creación Cinematográfica
Un hombre filipino camina por el patio trasero de la casa de su infancia en la rural Hawai’i. La escena, llena de detalles táctiles y atmósfera onírica, es la apertura del cortometraje “Murmuray” del cineasta independiente Brad Tangonan. La única diferencia con su trabajo anterior: fue realizado completamente con inteligencia artificial.

Herramientas que Democratizan el Acceso
Tangonan fue uno de los 10 cineastas que participaron en Google Flow Sessions, una iniciativa de cinco semanas que proporcionó acceso a herramientas de IA como Gemini, Nano Banana Pro y Veo. Los cortometrajes resultantes, exhibidos en Soho House New York a finales del año pasado, abarcaron desde la exploración filosófica hasta lo hiperreal, sin caer en el “slop” o contenido de baja calidad asociado a la IA.
Para estos artistas, la IA ha sido un facilitador que les permitió contar historias que, de otro modo, no habrían podido por limitaciones de presupuesto o tiempo. “Veo estas herramientas como formas para que un artista exprese lo que tiene en su mente”, afirmó Tangonan.
La Voz de los Críticos: ¿Pérdida del Alma Creativa?
Mientras algunos abrazan la tecnología, voces prominentes del cine alzan advertencias. El director Guillermo del Toro dijo que preferiría morir antes que usar IA generativa. James Cameron la calificó de “horrorizante” en una entrevista reciente, argumentando que solo puede producir un promedio mezclado de todo lo hecho antes por humanos. Por su parte, Werner Herzog declaró que las películas hechas con IA “no tienen alma”.

Un Proceso Creativo Consciente y Ético
Lejos de solo escribir un prompt, los cineastas destacan un proceso minucioso. Tangonan escribió el guion de “Murmuray” sin IA y luego usó referencias visuales para generar imágenes. La cineasta Keenan MacWilliam, en su corto “Mimesis”, usó su propio archivo de flora y fauna escaneada para entrenar modelos y preservar su lenguaje visual único.
“Mi objetivo era desbloquear nuevas formas de expresión para mis temas y estilo establecidos, no reemplazar a las personas con las que me gusta trabajar”, explicó MacWilliam.
La Paradoja de la Eficiencia vs. la Creatividad
Aunque la IA puede abaratar costos –como en los efectos visuales complejos– y permitir más películas de ciencia ficción y fantasía, también conlleva riesgos. “La eficiencia en general no es la mejor amiga de la creatividad”, señaló MacWilliam. Además, la “democratización del acceso” puede llevar a trabajar en solitario, reduciendo la colaboración esencial en el cine.
Preocupaciones Laborales, de Copyright y Ambientales
El debate va más allá de lo artístico. Existe el temor fundado al reemplazo de actores y trabajadores. Startups como Luma AI ya desarrollan tecnología para modificar digitalmente actuaciones. Asimismo, persisten cuestiones sobre el uso de datos con copyright sin permiso y el alto consumo energético de la generación de video con IA.
“Si los cineastas tienen demasiado miedo para discutir cómo se puede y debe usar la IA, la conversación corre el riesgo de ser decidida por ellos”, advirtió Tangonan, refiriéndose a los estudios obsesionados con la eficiencia por encima del arte.
El Llamado a la Participación Responsable
A pesar del estigma, los cineastas instan a un diálogo activo. “La industria cinematográfica se está hundiendo porque la gente no innova y todo cuesta demasiado. Necesitamos herramientas como esta para que sobreviva”, afirmó Hal Watmough. La conclusión es clara: la IA es una herramienta poderosa cuyo impacto final dependerá de quién y cómo la use.